jueves, 9 de febrero de 2017

Reflexiona cada dia

Si quieres ir deprisa, ve solo; si quieres ir lejos, ve acompañado
9 febrero, 2017 por Mater Dei

Esta frase me la encontré en Internet. Decía proceder de un proverbio africano. Pues bien, la aplicación no puede ser más evidente. Podemos pensar que, para conseguir resultados más eficaces, es mejor ir solos y contar con nuestras solas fuerzas, pues, a veces, ir acompañados de otros significa sumar obstáculos y añadir dificultades para conseguir nuestros objetivos.

Sin embargo, en la historia de la humanidad no sabemos de nadie que haya contado con más fuerzas que Jesucristo, nuestro Señor. Desde el comienzo de su misión, Él buscó la compañía de discípulos y colaboradores, de aquellos apóstoles –con nombres y apellidos– que, más que ayudarle a ir más rápido en la proclamación del Reino de los Cielos, daban la impresión de ser torpes para entender, lentos en reaccionar y cobardes en los momentos decisivos. Incluso invitó a que le siguieran los repudiados y parias de la sociedad, los pecadores, prostitutas, recaudadores de impuestos, es decir, los que estaban más bien lejos de la sabiduría de este mundo.

¿Cuál era el motivo? Cristo sabía que su Iglesia había de permanecer a lo largo de los siglos, no fundamentada en los criterios de eficacia humanos o mundanos sino en el amor. Sólo el amor hace posible que las cosas permanezcan en el tiempo y fuera de él. Y eso, amig@, lo aprendió Jesús cuando anduvo en “compañía” del Padre y del Espíritu Santo, cuando ni tú, ni yo habíamos nacido, pues todo empezó en la eternidad. ¿No crees que ya vale de correr solo, o solitario, en tu huída de la vida, cuando estamos llamados a ir con otros (la Iglesia) en la ganancia de siglos sin fin?