domingo, 25 de junio de 2017

Misa por don Juan Jauregui en Riva de Ruesga



   El próximo viernes día 30 a las 18:00 en la parroquia de Riva de Ruesga, tendrá lugar una misa por don Juan Juaregui, sacerdote diocesano que sirvió a esta parroquias durante muchos.



viernes, 23 de junio de 2017

sábado, 17 de junio de 2017

Primera Comunión en Regules de Soba

Este sábado 17 de junio celebramos en la parroquia de Regules la primera comunión de Clemente. Felicitar a la comunidad y su familia por este día.


















viernes, 16 de junio de 2017

jueves, 15 de junio de 2017

Reflexiona cada día

Corazón obediente de Cristo, ruega por nosotros
15 Junio, 2017 por Mater Dei.

Obedeciste a la voluntad y al querer del Padre hasta la muerte y una muerte de cruz. Obedecías siempre al Espíritu Santo, que internamente alentaba y ungía de divinidad cada uno de los momentos de tu existencia. Obedeciste a José, en cuya paternidad Dios Padre descansaba complacido. Obedeciste a María, de quien recibiste, en lo humano, toda tu forma y figura. Obedeces a la Iglesia esposa, como el esposo que sigue entregándose hasta el extremo. Obedeces al sacerdote, con esa docilidad y mansedumbre que sólo un amor de proporciones divinas es capaz de explicar. Tú siempre sumiso e inclinado a la voluntad ajena, mientras mi vida transcurre doblegada ante el trono de mi propio querer y voluntad, apuntalando más y más mi propio «yo», con buenas dosis de soberbia. Siendo Dios, tuviste que enseñarme a ser hombre, precisamente la noche de Getsemaní, cuando el amor te arrancaba aquel “…mas no se haga mi voluntad sino la tuya”.

Cuánto me cuesta inclinar mi querer y mi voluntad ante las circunstancias que no entiendo o me sobrepasan. Cuánta resistencia a obedecer, no con la resignación de un soldado sino con el espíritu y las actitudes de Cristo, a todos los que tienen alguna autoridad sobre mí. La clave de tu obra redentora fue tu obediencia sin límites al querer del Padre, mientras yo me invento mis propios caminos de salvación, centrados en mi propio capricho y voluntad.

Corazón obediente de Cristo, que te humillaste hasta el extremo de la Cruz y pasaste por el anonadamiento del sepulcro, para enseñarme a mí el valor de la obediencia a Dios, a través de los cauces humanos de la autoridad. Que no sea esclavo de mí mismo, claudicando ante el imperio de mi propio criterio y querer, pues amas más la obediencia del hijo que la tiranía de mi voluntad.