viernes, 10 de febrero de 2017

Reflexiona cada día

No se turbe vuestro corazón” (Jn 14,1)
10 febrero, 2017 por Mater Dei.

El alma en gracia es un alma en paz. A la medida de tu fe en Dios será también la serenidad de ánimo con que afrontes las circunstancias de la vida. En el orden humano, perdemos la paz interior porque ambicionamos ese poco de reconocimiento y de consideración que nos da el mundo, porque no nos conformamos con lo que somos o tenemos, porque no aceptamos nuestra forma de ser y la de los demás, porque los planes de Dios no coinciden con los nuestros, porque nos creamos derechos y exigencias que son sólo espejismos y una ilusión que fabrica nuestro egoísmo. 

En el orden espiritual, muchas inquietudes y turbaciones nos vienen de nuestra abulia para luchar contra nuestros pecados y defectos, o de imaginaciones que nos impiden ver las cosas con suficiente realismo espiritual.
Puede ser que la intranquilidad surja en el alma suscitada por el Espíritu Santo, que nos incomoda y desinstala para movernos a una mayor entrega a Dios. Otras veces la turbación y la inquietud pueden proceder de la tentación del demonio y llegar a convertirse en ocasiones de gracia y de un mayor arranque en la entrega a Dios. 

Ten la suficiente cautela para sospechar de esa otra aparente calma interior en la que duermen el mal, la mediocridad y la tibieza, y que te hace creer que ya eres lo suficientemente bueno y cumplidor, que no tienes apenas caídas y pecados, que al fin y al cabo no eres tan malo como otros, o que no hay que complicarse más la vida. No es esta la paz que vino a traer el Señor. Y mala señal será que avances por el camino de tu vida cristiana sin haber tenido que librar algún que otro combate para que triunfe en ti la gracia de Dios.