viernes, 3 de febrero de 2017

Reflexiona cada día

Presentación de Jesús en el Templo. “…Para presentarle al Señor” (Lc 2,22)
2 febrero, 2017 por Mater Dei.

Cuarenta días después del nacimiento de Jesús, María y José lo ofrecieron a Dios como su hijo primogénito. Cumplían así la Ley de Moisés, que obligaba a la purificación de la madre y mandaba rescatar al primogénito pagando por él una limosna en el templo. María y José, como eran pobres, ofrecieron en sacrificio unas tórtolas y pichones, en lugar del cordero que ofrecían los judíos más pudientes.

En realidad, eran ellos quienes estaban ofreciendo al Señor el verdadero cordero que había que quitar el pecado del mundo. Jesús sellaba así, de manos de María, su primera ofrenda cultual al Padre, la misma que más tarde realizaría de modo pleno y perfecto en el misterio pascual. Y a su lado, tanto en la presentación en el Templo como en la Cruz del Calvario, está siempre María, la Virgen Madre fiel, que permaneció siempre indefectiblemente unida a la ofrenda de su Hijo. No olvides que el bautismo y la confirmación hicieron de ti ese hijo primogénito consagrado para siempre a Dios.
No olvides que tu consagración, vivida en el sacerdocio o en la vida consagrada, tiene mucho de oblación, de ofrenda, de cruz, de coredención, de misterio pascual. No importa si tu ofrenda no vale más de unos pichones y unas tórtolas. Importa, y mucho, que tu unión con Cristo Esposo te hace ser, con El y como El, verdadero cordero que se ofrece, de manos de María, por la salvación de todos los hombres.