miércoles, 25 de abril de 2018

Reflexiona cada día

Espíritu Santo, que nos haces participar de la benignidad de Dios
25 abril, 2018 por Mater Dei.

“¡Dad gracias a Dios, porque es bueno!” (1 Cr 16,34). La bondad es un atributo que corresponde, en primer lugar, a Dios. Se identifica con su amor y, por tanto, con lo más íntimo de su esencia. Sólo Él se da enteramente, sin reservas ni límites de tiempo. Sin embargo, desde nuestra corta perspectiva humana, solemos identificar lo bueno con los instantes de felicidad. Como no nos podemos asegurar una felicidad para siempre, la buscamos en las cosas, ambientes o personas, sin darnos cuenta de que sólo en Dios podemos prolongar hasta lo eterno esos instantes de felicidad.

La benignidad mira al bien del prójimo. Es la inclinación a ocuparse del bien de los demás, bajo la moción del Espíritu Santo. Por tanto, no podemos entender el bien desde los parámetros humanos de la mera filantropía. Lo difícil es hacer el bien con verdadera rectitud de intención, sin buscar compensaciones ni intereses propios. Comenzando en nuestro ambiente más cercano, con los amigos que saben de nuestros defectos, compañeros con los que compartimos las monotonías diarias, con aquellos que nos juzgan o que no son afines a nuestros criterios. Así de radical es el Evangelio: “Más bien, amad a vuestros enemigos; haced el bien, y prestad sin esperar nada a cambio; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los ingratos y los perversos” (Lc 6,35).

El mal no tiene consistencia propia; es sólo la ausencia del bien. Existe el mal allí donde no hay bien. No está en nuestras manos alcanzar, en este mundo, un bienestar material y afectivo absolutos, sino que nuestra esperanza está en Dios. Y, si todo lo creado es bueno, ¿por qué, entonces, existe el mal en el mundo? Porque aún falta lo bueno que tú has de hacer.

lunes, 23 de abril de 2018

Reflexiona cada día

Espíritu Santo, que nos haces mansos con la mansedumbre de Cristo

24 abril, 2018 por Mater Dei Deja un comentario

Cuántos lamentos resuenan en el corazón de tantos hombres que sufren impotentes la barbarie de la injusticia. “¿Dónde está Dios?”, preguntan; “¿Dónde se esconde su justicia y bondad?”. La respuesta, que aún resulta escándalo para algunos, y necedad para otros, se encuentra junto al corazón llagado de Cristo. El Señor, desde la Cruz, abrazado a cada uno de esos hermanos suyos en el sufrimiento y en la muerte, los sigue atrayendo a los mismos clavos que lo cosen a Él. Ese rostro de Cristo, que muchos conocieron por tierras de Galilea, permaneció manso y humilde también en la Cruz. ¡Esa es la paradoja! El Cristo Inocente muestra la cara más oculta de Dios, ese rostro infinito de mansedumbre, en el que se adivina un corazón herido de amor hasta la muerte.

La mansedumbre modera nuestros arrebatos de ira y cólera. Nos ayuda a vencer el mal que se nos presenta, a alejar a los enemigos, no con combate y esfuerzo sino con la dulzura y la paciencia. Es la pacificación del orden creado con Dios, incapaz de utilizar la venganza como instrumento de la justicia. El manso vive en la docilidad obediente al plan de Dios, sin fiarse de la limitada lógica humana, sabedor de que el tiempo divino, el instante de lo eterno, introduce la verdad de Dios en los corazones de piedra. ¡Qué maravillosa la acción del Espíritu Santo! Aquellos que saborean su presencia no desprecian la Ley de Dios. Un solo destello de su gracia divina es capaz de transfigurar cualquier sufrimiento humano. ¿Probaremos, aunque sólo sea en un momento de nuestro atareado quehacer diario, el néctar de esa mansedumbre que mana del corazón abierto de Cristo, y que espera unos labios ardientes, sedientos, como pueden ser los tuyos o los míos? No quieras vencer el mal con más mal, sino con el silencio y la paz de la Cruz.

Monaguillos de la semana - Ramales




miércoles, 18 de abril de 2018

Esteban y Aníbal Ruiz recorrerán el Camino de Santiago en 48 horas con fines solidarios



De la mano de Seguros RGA y el equipo Caja Rural-Seguros RGA, los hermanos Esteban y Aníbal Ruiz recorrerán los 790 kilómetros que separan Roncesvalles (Navarra) de la Plaza del Obradoiro en Santiago de Compostela con fines benéficos. Este reto solidario partirá de Roncesvalles el próximo 26 de mayo y atravesará las provincias de La Rioja, Burgos, Palencia, León y Lugo para llegar, el día 27 de mayo, a Santiago de Compostela

Un gran reto que cuenta con un gran apoyo, el que está prestando el equipo Caja Rural-Seguros RGA a los dos hermanos cántabros en su reto solidario, a quienes ha provisto de todo lo necesario para su reto, como si de dos ciclistas profesionales se tratara: equipaciones, elementos de seguridad y hasta las bicicletas que ya están utilizando y con las que completarán el camino de Santiago, dos modelos De Rosa Protos como las utilizadas por los ciclistas de Caja Rural-Seguros RGA. 

Las necesidades logísticas y mecánicas también estarán cubiertas, ya que durante el reto Esteban y Aníbal irán acompañados por un coche del equipo ciclista que estará pendiente de ellos en todo momento. 

Pero sin duda uno de los apoyos más significativos tendrá lugar durante el desarrollo del reto, ya que no faltarán apoyos para los deportistas, quienes estarán acompañados en algunos tramos por algunos de los ciclistas del equipo Caja Rural-Seguros RGA. 

En este reto, que tiene como objetivo colaborar con la Asociación Infantil Oncológica de Madrid (Asion), contarán también con el apoyo de la clínica de fisioterapia Fisioespaña Wellness, que está colaborando con los deportistas en su acondicionamiento físico y nutricional.








martes, 17 de abril de 2018

Reflexiona cada día

La versión oficial de los hechos
17 abril, 2018 por Mater Dei.

Más de un soldado romano protestó cuando les llegó la orden del procurador, que mandaba pasar la noche de aquel sábado custodiando el sepulcro del hombre que acababan de crucificar. La orden podía responder al capricho de un jefecillo romano, temeroso de que los seguidores de aquel ajusticiado promovieran nuevas revueltas contra el invasor romano. Pero podía ser también que el procurador hubiera llegado a un acuerdo con los sumos sacerdotes, capaces de pagar mucho dinero si con ello podían evitar que los seguidores del llamado Cristo iniciaran nuevas revueltas contra el sanedrín y su enorme poder religioso. Todos tenían miedo a perder su poder y, sobre todo, a que aquel hombre resucitara de verdad, tal como había anunciado al pueblo más de una vez.

El evangelista Mateo, que conocía muy bien el mundo del poder político, lleno de sobornos y corrupciones, nos cuenta al detalle cómo el colegio del Sanedrín sobornó con una buena suma de dinero a aquellos guardias romanos para que no contaran la verdad. Los soldados presenciaron los primeros aquel terremoto y cómo el ángel del Señor hizo rodar la gran piedra que sellaba la entrada al sepulcro. Y, sin embargo, nunca dieron testimonio de la resurrección de Cristo. Tan grande era su miedo a las autoridades que aceptaron la suma de dinero para difundir como versión oficial que el cuerpo había sido robado antes que aceptar la verdad de los hechos.
Y, desde entonces, esa sigue siendo la gran tentación de muchos: vender la verdad y contentarse con una fe políticamente correcta, mediocre y cumplidora, del montón, atemperada con compensaciones de poder, revestida de una aparente moderación y prudencia, sólo por miedo al qué dirán, a quedar mal o a perder el propio poder. Cuántas veces en tu vida, a lo largo del día, ves la acción de Dios haciendo rodar la piedra de tantos sepulcros y, sin embargo, prefieres seguir viviendo en la tibieza y mediocridad de quien no quiere creer para no complicarse la vida.

sábado, 14 de abril de 2018

Funeral y entierro en Rozas de Soba

Difunta: Rosario Dolores De La Maza Gutierrez 


Fecha: 15 de abril


Hora: 17:00


Tanatorio: El Alisal, Santander


jueves, 12 de abril de 2018

Reflexiona cada día

Mater Dei» Laña de hoy

“Se han llevado a mi Señor” (Jn 20,13)

Posted: 11 Apr 2018 03:01 PM PDT

Nada impide leer en clave eucarística la experiencia de María Magdalena a la puerta del sepulcro, en la mañana de resurrección. Tanto los ángeles como el propio Jesús, a su vista, exclaman: “¡Mujer!…”. Una exclamación que recuerda aquel primer asombro de Adán cuando, a la vista de la mujer Eva, exclamó: “¡Carne de mi carne, hueso de mis huesos!”. Pero, María ni siquiera se percató de aquel saludo. Estaba cegada por el emotivismo propio de un amor que era todavía demasiado humano para poder entender y contemplar con serenidad la ausencia del Maestro. Su deseo de Cristo era tan grande, tan humano, tan apasionado, que le impedía verle allí mismo, ante sus ojos.

Impresiona contemplar a esta gran mujer, profundamente eucarística, estremecida toda ella por el profundo deseo de abrazar y tener entre sus brazos el cuerpo muerto de Cristo. Buscaba algo que el amor había hecho íntimamente suyo mientras aquella ausencia se hundía dolorosamente en el alma. Una situación interior que puede comprenderse en profundidad sólo desde la rica filigrana de sensibilidad, afectividad y capacidad de acogida con que Dios adornó el corazón de la mujer. Pero, María Magdalena se aferraba tanto a la presencia –o más bien ausencia– del cuerpo que no vio allí a los ángeles ni percibió la presencia divina del Señor resucitado. ¡Cuánto tiempo hubiera estado esta mujer allí, llorando junto al sepulcro, si Cristo no se hubiera hecho presente! Y, sin embargo, en aquella mujer ve Cristo la respuesta de un amor tan entregado que el Señor se le hace presente para colmar aquel profundo deseo con la dulzura de su presencia. Y la acoge así como es, con esa feminidad desbordada por el corazón y el afecto, que convertía el deseo de Cristo en la entrega del permanecer allí, esperando, junto al sepulcro. Y, al final, el Resucitado se deja abrazar, haciéndose así su amor divino tan humano como el de María, amoldándose a su modo de ser y de amar. Y en ese amor, María queda confirmada en la fe y en la misión: “Anda, ve a mis hermanos y díles…”. 

miércoles, 11 de abril de 2018

Hoja Parroquial Num. 301





Funeral y entierro en Santurtzi




Reflexiona cada día

ater Dei» Laña de hoy

“Antes que el gallo cante” (Mt 26,34). Martes de la Semana Santa

Posted: 10 Apr 2018 04:00 PM PDT

Poco le duraron a Pedro los entusiasmos, propósitos y decisiones que había ido fraguando en su corazón fogoso durante aquella última Pascua que el Maestro acababa de celebrar. Toda la cena pascual fue tan desconcertante, tan sobrecogedora y nueva, en un clima de tanta intimidad con el Maestro, que los once apóstoles hicieron eco a Pedro confesándole ardientemente a su Señor que jamás le negarían y que estaban dispuestos a morir aquella noche con Él. Aquella última cena terminó bien entrada la noche y, a las pocas horas, en cuanto asomaron por el horizonte los primeros atisbos de juicio, flagelación y crucifixión, el miedo paralizó aquellos corazones débiles y asustadizos. Pedro negó al Maestro antes de que los gallos llegasen a cantar anunciando el alba y saboreó, entonces, la vergüenza y el dolor de haberse confiado en la fuerza autosuficiente de su propia soberbia.

Hay mucho de este Pedro en nosotros cuando nos entusiasmamos con el bien de las almas, el seguimiento de Cristo, la entrega apostólica o el atractivo por la oración pero, pasados los primeros fervorines, comenzamos a perder el gusto, la ilusión y el entusiasmo por las cosas de Dios. Y, sin embargo, en esa negación dolorosa y arrepentida de Pedro, el apóstol ofreció a su Maestro un amor mucho más grande, más realista, más maduro, más precioso, que aquel que, horas antes, había demostrado en el Cenáculo.

El Señor no cambia. Somos nosotros los que cambiamos al vaivén de nuestros estados de ánimo, problemas, dificultades, sentimentalismos o conveniencias. Tu amor a Dios ha de pasar del sentimiento a las obras y de las ideas a la vida, si no quieres estancarte en un amor infantil e inmaduro que no es capaz de llegar a la Cruz.

martes, 10 de abril de 2018

Reflexiona cada día

Los cambios de planes
10 abril, 2018 por Mater Dei.

¡Cuántas veces nos quejamos de lo desconcertante que es el Señor! Cuántas situaciones humanamente absurdas o incomprensibles hemos de vivir con la certeza de que en ellas estamos haciendo la voluntad de Dios. Cuántos cambios de planes, porque las circunstancias nos obligan contra nuestro deseo, parecer y voluntad, en los que nuestra poca fe no es capaz de atisbar la acción misteriosa y providente de Dios. Cuántas pataletas y rabietas inútiles cuando las cosas no salen según nuestro criterio o según lo que habíamos planeado y como lo habíamos planeado. Se nos olvida fácilmente que, por encima de nuestros planes, que suelen moverse muy a ras de suelo, planean en la altura los planes de Dios. Es más, sólo existe un plan, el de Dios, al que nosotros deberíamos acomodar constantemente todos nuestros planes, proyectos y decisiones.
Descubrir ese proyecto de Dios sobre mi vida y vivir de acuerdo con él debería ser nuestra mayor ambición, si queremos aprovechar a fondo este poco de vida que Dios nos concede. No esperes a que Dios cambie tus planes. Adelántate tu a cambiarlos, para que tu vida sea realmente un constante buscar sólo y siempre la voluntad de Dios. No quieras tu que sea Dios quien se acomode a tus planes y criterios.

Piensa cuántos cambios de planes se sucedieron en la vida de José, en la de María, en la de los apóstoles, en la de tantos enfermos que se acercaron a Jesús, en aquellas mujeres que dejaron todo para acompañar al Maestro, en la de tantos que, hasta que se encontraron con el Señor, vivían anodinamente, sin complicarse la vida. El Señor siempre tuvo un único plan, el del Padre, el mismo que aceptó contra su voluntad en Getsemaní y que llevó a su cumplimiento en la cruz.

domingo, 8 de abril de 2018

Monaguillos de la semana - Ramales de la Victoria





Bautizo doble en Ramales de la Victoria

Este domingo 08 de abril celebramos el bautizo de: 

Elsa Maza Fernández hija de Angel y Rosa






Y Helia Fernández Fernández hija de Francisco y María







Reflexiona cada día

Mater Dei» Laña de hoy

Se nos va la fuerza por la boca

Posted: 07 Apr 2018 03:01 PM PDT

Toda la riqueza interior que acumulas en tu tiempo de oración, en tus Eucaristías, en tu trato con Dios, se te puede evaporar con rapidez cuando no gobiernas y dominas tu lengua. Es difícil no hablar con ligereza y superficialidad, saber ponderar comentarios o evitar críticas apresuradas y valoraciones innecesarias cuando el corazón no está lleno de silencio interior. Si llevas dentro mucho ruido de afectos desordenados, de pensamientos vanidosos, de prisas y activismos, de dudas y tentaciones, de inquietudes, de excesivas preocupaciones, de rencores, tu hablar será igualmente ruidoso y desordenado. Y con ese ruido alocado en el alma es lógico que pienses que Dios no te habla, que no le ves, que está lejos de ti, que no te escucha.

Una forma de hacer silencio interior es cuidar y ponderar lo que hablamos y decimos, sobre todo cuando la precipitación, la ira o el excesivo entusiasmo nos hacen decir cosas de  las que –la mayoría de las veces– terminamos por arrepentirnos. Aprende a ser discreto, cauto y ponderado en el hablar, porque, una vez que la caja de Pandora se ha abierto, es imposible volver a encerrar en ella todos los vientos que se escaparon. Aprende de los silencios y del hablar de Dios. Contempla a menudo tantos silencios de Nuestro Señor, mucho más abundantes en su vida que sus palabras y sus milagros. Aprende de esos fecundos silencios de nuestra Madre, que acompañaban tan de cerca los silencios del Hijo. Pídele a san José que te enseñe y ayude a vivir el silencio, como él lo vivió: lleno de contemplación, junto a María y a Jesús. Cuanto más vayas llenando de Dios tu corazón más buscarás tu silencio interior. Empezarás, entonces, a hablar el verdadero lenguaje, el de Dios, y tu vida ya no podrá callarle. 

Concierto de Navidad a favor de Cáritas Alto Asón

El próximo sábado 22 de diciembre, a las 20:30, tras la misa tendrá lugar un concierto a favor de Cárias Alto Asón en la que la coral Cobala...