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miércoles, 7 de marzo de 2018

Reflexiona cada dia

Ahora… o nunca!
7 marzo, 2018 por Mater Dei.

Ningún minuto de tu tiempo vuelve jamás a repetirse. Pero hay encuentros, conversaciones, llamadas de teléfono, circunstancias y situaciones que, porque sabes que tienen un valor especialmente único, intentas vivir con la mayor intensidad posible y hasta grabarlas en tu memoria para poder recordarlas con detalle.

Cuántas veces te has encontrado con una persona a la que hacía años que no veías, has recibido un correo electrónico de alguien de quien habías perdido el contacto o te han llamado por teléfono después de tanto tiempo, y todo sin que lo hayas previsto ni esperado. Cómo valoramos, entonces, esos momentos que sabemos puede que no vuelvan a repetirse quizá nunca más. Piensa que, en el orden del bien, todas y cada una de las oportunidades y situaciones son aún más valiosas y únicas.
Quién sabe si la conversión o la entrega a Dios de una persona depende de ese pequeño bien que has hecho en ese momento, no más tarde, o de esa pequeña entrega, esa renuncia, ese detalle que no dejaste pasar. No desaproveches ninguna ocasión de hacer el bien, porque quizá nunca vuelvas a tener otra oportunidad con esa persona o nunca vuelvan a darse esas circunstancias tan propicias.

Piensa que ese momento, cada momento, es el momento de Dios, no el tuyo, para hacer ese bien concreto que se te presenta delante. Cada persona es única, cada momento es único, la vida es sólo una. No la llenes de omisiones, de tiempos vacíos, de oportunidades perdidas, porque nunca sabes si el Señor te concederá el siguiente minuto de vida.

sábado, 27 de enero de 2018

Reflexiona cada dia

Mater Dei» Laña de hoy

“Le arrojaron fuera de la ciudad” (Lc 4,29)

Posted: 26 Jan 2018 04:00 PM PST


Impresiona imaginarse a la turba de judíos, que acababa de escuchar en la Sinagoga la lectura del rollo de Isaías, conduciendo a empujones a Jesús, fuera de su ciudad de Nazaret, con intención de despeñarle. Muchos de ellos habían sido, quizá, compañeros de juego en la infancia, algunos habían sido clientes de José, otros eran maridos de las vecinas que vivían cerca de la casa de María. A todos les pareció una blasfemia oír de labios de Jesús que en El se estaba cumpliendo aquel pasaje de Isaías que acababa de proclamar. Pero el Señor no sabe de respetos humanos, de complejos, de verdades a medias, de vueltas y perífrasis para anunciar la verdad, aunque moleste.


Tú y yo, en cambio, somos muy dados a disfrazar y acomodar las cosas, a disimular y camuflar nuestra condición de cristianos, a hablar de Dios sólo donde pueden entendernos y aceptarnos, a rebajar la verdad y diluir nuestra fe para evitar esa sonrisita sarcástica o ese comentario de ridículo y desprecio que tanto hiere nuestro punto de honra. No se trata de imponer fanáticamente nuestra fe o nuestros criterios cristianos, pero sí de no claudicar ni retroceder ante burlas, críticas o zancadillas que puedan venirnos por nuestro nombre y condición de cristianos.


Vive a Dios y habla de él sin miedos ni complejos, y verás que la verdad siempre está del lado de la victoria. No abras la puerta a esa doble vida que nada tiene de cristiano ni de evangelio, aunque tampoco tu seas profeta bien recibido en tu tierra. 

martes, 24 de octubre de 2017

Reflexiona cada día

El rezo del Ángelus
24octubre, 2017 por Mater Dei.

En aquel momento de la encarnación sólo Dios y los ángeles pudieron estremecerse de emoción. ¡Con qué unción entraría el Espíritu Santo en el seno materno de María! ¡Qué escandaloso anonadamiento el del Verbo, desapareciendo en la carne virginal de su Madre! ¡Cuánta complacencia en el Padre, que entregaba su Hijo a la humana naturaleza caída! ¡Qué silencio sobrecogedor en el ánimo de todos aquellos ángeles, testigos privilegiados de un prodigio único e irrepetible! ¡Cuánta ternura y emoción contenida en aquel corazón vacío de María que tanto enamoró a los Tres!

El tiempo y la historia debieron contener su deseo al acoger en su seno, como aquella Madre, la carne del Verbo de Dios. Silencio sobrecogedor el de aquel instante que pasó desapercibido a los ojos del mundo. No dejes pasar ni uno sólo de tus días sin rezar la oración del Ángelus y unirte a aquella emoción divina que rodeó la encarnación del Verbo. Esfuérzate cada día por inclinar el corazón ante esta Madre que tanto enamoró el corazón de Dios, y adora en silencio la humildad de aquel Verbo anonadado en la carne por ti y para ti. En ese rezo diario del Ángelus vuelca tu amor agradecido al sí de aquella Madre virginal, que dio inicio a tu salvación. Para tu actividad, tus preocupaciones, tus afanes, tus estados de ánimo, tu alma, para inclinarte en adoración ante esa maternidad de María que tantos bienes nos ha traído

jueves, 31 de agosto de 2017

Reflexiona cada dia

El pastor asalariado
30 Agosto, 2017 por Mater Dei.

No hay labor de pastoreo que no implique dar la vida por el rebaño. El verdadero pastor es aquel que hace del pastoreo y de sus rebaños el centro de cada jornada y de la vida entera. Los asalariados no son pastores; se pastorean a sí mismos y hasta consiguen poner a las ovejas a su propio servicio. Son aquellos que sirven sólo puntualmente y a cambio de algún tipo de salario, para lo que han de acomodar y supeditar, en su conducta e ideas, su criterio propio al criterio del pagador.

Todos tenemos encomendadas labores de pastoreo espiritual allí donde transcurre nuestra vida ordinaria y con aquellos con los que nos topamos en el día a día. Pero nos hemos inventado el perfil del pastor asalariado, intentando ajustar a ese mediocre patrón el alto ideal de Cristo, Buen Pastor. Hay pastores que dicen que entregan su vida al rebaño, pero la entregan, como asalariados, al servicio de sí mismos. Aunque ven al lobo haciendo presa en sus ovejas, prefieren solucionar el problema desde el sillón de su comodidad, no sin antes haber recomendado a todos que tengan cuidado con los lobos. 

Hay muchos católicos asalariados y temporeros, que se entregan a Dios sólo puntualmente, o sirven al Evangelio con un contrato por horas, más pendientes de recibir algún tipo de salario que de entregar la propia vida. También el Evangelio está lleno de personajes que siguieron al Maestro sólo puntualmente, de lejos, o por alcanzar de Él la recompensa y el salario de una curación. Pero, ese cristianismo de montón no sabe de ovejas y, menos, de entregar la vida por ellas. El Buen Pastor y la verdadera puerta del redil la contemplamos en la Cruz. Pero ni tú ni yo entraremos por esa puerta mientras nos empeñemos en vivir un cristianismo temporero, que poco sabe de entregas verdaderas.

jueves, 15 de junio de 2017

Reflexiona cada día

Corazón obediente de Cristo, ruega por nosotros
15 Junio, 2017 por Mater Dei.

Obedeciste a la voluntad y al querer del Padre hasta la muerte y una muerte de cruz. Obedecías siempre al Espíritu Santo, que internamente alentaba y ungía de divinidad cada uno de los momentos de tu existencia. Obedeciste a José, en cuya paternidad Dios Padre descansaba complacido. Obedeciste a María, de quien recibiste, en lo humano, toda tu forma y figura. Obedeces a la Iglesia esposa, como el esposo que sigue entregándose hasta el extremo. Obedeces al sacerdote, con esa docilidad y mansedumbre que sólo un amor de proporciones divinas es capaz de explicar. Tú siempre sumiso e inclinado a la voluntad ajena, mientras mi vida transcurre doblegada ante el trono de mi propio querer y voluntad, apuntalando más y más mi propio «yo», con buenas dosis de soberbia. Siendo Dios, tuviste que enseñarme a ser hombre, precisamente la noche de Getsemaní, cuando el amor te arrancaba aquel “…mas no se haga mi voluntad sino la tuya”.

Cuánto me cuesta inclinar mi querer y mi voluntad ante las circunstancias que no entiendo o me sobrepasan. Cuánta resistencia a obedecer, no con la resignación de un soldado sino con el espíritu y las actitudes de Cristo, a todos los que tienen alguna autoridad sobre mí. La clave de tu obra redentora fue tu obediencia sin límites al querer del Padre, mientras yo me invento mis propios caminos de salvación, centrados en mi propio capricho y voluntad.

Corazón obediente de Cristo, que te humillaste hasta el extremo de la Cruz y pasaste por el anonadamiento del sepulcro, para enseñarme a mí el valor de la obediencia a Dios, a través de los cauces humanos de la autoridad. Que no sea esclavo de mí mismo, claudicando ante el imperio de mi propio criterio y querer, pues amas más la obediencia del hijo que la tiranía de mi voluntad.

viernes, 9 de junio de 2017

Reflexiona cada dia

Mater Dei » Laña de hoy
Corazón paciente de Jesús, ruega por nosotros
Posted: 08 Jun 2017 03:01 PM PDT


La paciencia es la confianza y la espera de los fuertes. Corazón paciente es el que sabe sufrir en paz. Sin protestar, sin pedir explicaciones, sin querer entender, sin desear que la prueba pase, sin aceptar ni amar nada que no sea la voluntad de Dios en ese momento. La verdadera paciencia –esa que no es mera resignación humana– nace de la fuerza de Dios, que habita en nosotros.  No es voluntarismo. Ni siquiera es condescendencia, o altruismo. Es fruto de esa caridad, que se alimenta de la contemplación de la paciencia de Cristo. Cuántas veces has experimentado en tu vida esa paciencia divina, que no se cansa de perdonarte siempre las mismas faltas, que sale en cada instante a tu encuentro, cada vez que vuelves cansado y desengañado del hambre de tantas algarrobas falaces y pasajeras.

Sólo el amor que mide sin medida es capaz de atisbar, en las pruebas y dificultades, la misteriosa caricia de la mano providente de Dios Padre. Y cuando parece que esa mano se cierra, o desaparece oculta detrás del denso misterio del dolor y de la prueba, nos queda aún esa otra mano invisible y oscura de la fe, con la que podemos asirnos más fuertemente, si cabe, al amor del Padre. ¿Quieres saber cómo debería ser la medida de tu amor paciente? Mira a la Cruz. Allí tu dolor quedará empequeñecido y tu amor se hará fuerte y magnánimo. Contempla también el corazón paciente de la Virgen Madre, en quien el Verbo encarnado aprendió las formas de su paciencia.

El Señor siempre espera. Aprende tú también a tener paciencia, contigo mismo y con los demás, según las formas de Dios. La impaciencia se inquieta por lo que nos molesta, o por lo que no acaba de llegar. La paciencia, en cambio, nos hace estar y permanecer, como María, al pie de la Cruz.

miércoles, 7 de junio de 2017

Reflexiona cada dia


Corazón sacerdotal de Cristo, ruega por nosotros
7 Junio, 2017 por Mater Dei 

Durante aquellos años de Nazaret, en el día a día de la vida de familia, María fue educando el corazón sacerdotal de su Hijo. De María Madre aprendió Cristo a entregar su cuerpo y su sangre para comunicar la vida de Dios al mundo. Y, al calor de aquella familia, en la sencillez de lo cotidiano, aprendió Cristo a partir el pan y darlo a los suyos. Cuántas veces, después de las duras horas de trabajo, al sentarse en la mesa para comer y partir el pan, Jesús soñaría con aquella cena en la que, sentado junto a sus apóstoles, podría, por fin, partir su propio pan, Él mismo, y darse como alimento de vida eterna.

Desde la óptica de Dios, no hay milagros grandes ni pequeños. Pero si desde nuestras medidas, tan raquíticas y tan humanas, tuviéramos que señalar algún milagro grande y portentoso en extremo, junto al de la Eucaristía, tendríamos que poner sin duda el del sacerdocio. Pero, así como el prodigio de la Eucaristía se reviste de la pobreza del pan y del vino, así también en el sacerdocio vemos muchas veces la debilidad y la limitación del corazón humano.

Mucho de Eucaristía tuvo la vida y la persona de María. Por eso, mucho de María tiene también el sacerdocio y la Eucaristía. El Verbo de Dios hubo de hacerse hombre para hacerse sacerdote, gracias a ese seno virginal de María, en el que Cristo aprendió a ofrecerse al Padre. Corazón sacerdotal de Cristo, que tanto aprendió a gustar como hijo los misterios del Padre, custodiados y guardados en el corazón de José. Cultiva tu alma sacerdotal, en cualquier estado, circunstancia y condición, pues tu vida ha de ser una Eucaristía constante. Fuiste clavado para siempre en el corazón de aquel Sacerdote eterno, que se ofrecía al Padre en la Cruz.

jueves, 18 de mayo de 2017

Reflexiona cada día

Mujer nueva, ruega por nosotros
18 Mayo, 2017 por Mayer Dei.

Lo nuevo no se opone a lo antiguo sino a lo viejo.  Lo viejo es lo que se deteriora y pierde valor con el tiempo; lo antiguo, en cambio, con el tiempo se va haciendo más valioso. Pero, el tiempo de las cosas es implacable y no perdona el deterioro de lo antiguo y de lo viejo. En el tiempo salvífico de Dios, la redención de Cristo lo viejo pasa y se hace nuevo todo lo antiguo. Es el tiempo de la nueva creación, de la nueva alianza, del mandamiento nuevo, de la nueva Jerusalén, de los nuevos cielos y la nueva tierra.

La maternidad es expresión de una continua novedad, pues en ella se comunica la vida con un rostro de hijo siempre nuevo y diferente. No hay dos rostros iguales, aun habiendo nacido ambos del mismo seno materno. La maternidad de María es nueva, no porque engendre muchos hijos sino porque engendra a Cristo, en quien se hace carne la eterna novedad de Dios. En Él se nos ha dado , una forma absolutamente nueva y para siempre, toda la vida del Padre. Una nueva y definitiva maternidad define a esta Mujer, en quien la novedad de una vida nueva que nace es también absoluta y definitiva. En su seno materno se esconde todo el tiempo salvífico de Dios, ése que hace nuevas y definitivas todas las cosas antiguas. La antigua maternidad de Eva, llamada a albergar en su seno muchos hijos, terminó engendrando vida envejecida y deteriorada por el tiempo del pecado. Era necesaria una nueva maternidad, expresión de una nueva feminidad, que engendrase aquella gracia y gloria que perdimos por el pecado.

Cuida que de tu alma no nazcan obras muertas por el pecado, aunque tengan la apariencia de obras buenas. Sólo la gracia te renueva y te introduce en la eterna novedad del tiempo de Dios, en el que todo habla de resurrección y de vida nueva.

Reflexiona cada día

Defensa de la Iglesia, ruega por nosotros
17 Mayo, 2017 por Mater Dei.

Todo el misterio de Cristo gravita sobre la fe de la Virgen como la palanca sobre la roca. Ella creyó en el anuncio del ángel de parte de Dios, y el Verbo pudo hacerse carne. Porque creía en su Hijo Dios, en Caná María adelantó la Hora de Cristo dando inicio al tiempo de los signos. Porque sabía que el Verbo había sido concebido virginalmente, María creyó y permaneció firme al pie de la Cruz, sosteniendo allí la fe y el sacerdocio de toda la Iglesia. Porque creyó en la resurrección, Ella sostuvo aquella oración de los apóstoles en el Cenáculo de Jerusalén que suplicaba el don pascual del Espíritu.

Porque María es mujer de fe, la Iglesia peregrina ahora apoyando en Ella su camino hacia la casa del Padre. Porque fue Madre de Cristo y defendió en su seno la vida divina del Verbo, Ella es ahora Madre de toda la Iglesia, a la que defiende cobijándola en su seno virginal y materno. Esa maternidad de María es defensa y cobijo en cuyo seno queda abrigada la piedra angular de Cristo y la roca de Pedro.

Mientras Ella sea la Madre gestante que lleva en su seno a todos los hijos de la Iglesia peregrina, su seno virginal y materno será siempre defensa y cobijo en el que nunca vencerá el poder del maligno. Has de dejarte llevar siempre en el regazo de esta Madre si no quieres sucumbir ante los embates del mal y del pecado que amenazan con hundir la barquilla de tu fe.

viernes, 12 de mayo de 2017

Reflexiona cada día

Mater Dei » Laña de hoy
Tú, que por el ángel recibiste el gozo del mundo, ruega por nosotros Posted: 11 May 2017 04:00 PM PDT

Todos queremos ser felices. La felicidad es fuente de alegría cuando vivimos nuestro pensar en coherencia con nuestro actuar. Pero, en ocasiones, ponemos el corazón en cosas o personas que, más que producir dicha, nos dejan tristes o insatisfechos.

El ángel Gabriel revela un misterio a la Virgen. Es cierto que no existía proporción, humanamente hablando, en ese encargo del Ángel, pero la manera coherente con que vivió María, íntimamente unida a la voluntad de Dios, hizo que la revelación de Gabriel no fuera una amenaza, sino la prolongación de su alegría.

El gozo de ser Madre de Dios hizo que la maternidad de María alcanzara dimensiones universales. Quizá en aquel momento del anuncio, y a pesar de que conocía las profecías, no llegaba a comprender del todo lo que supondría en su vida el regalo que le traía el ángel, pero se sabía querida por Dios, y eso bastaba.

Cuando tú no llegues a entender totalmente lo que te pasa ahora o lo que te traerá el futuro, piensa que la felicidad no está en lo inmediato, sino en ese germen de alegría que Dios ha depositado en tu interior. Es el gozo de los que viven con la confianza de quien está abandonado en los brazos del Padre… No hay ningún temor que pueda amenazarnos, porque participaremos de ese gozo del mundo que recibió la Virgen.

jueves, 11 de mayo de 2017

Reflexiona cada día

Mater Dei » Laña de hoy
Tú, que concebiste en tu seno creyendo, ruega por nosotros
Posted: 10 May 2017 04:00 PM PDT

Las grandes proezas sólo se realizan cuando hay confianza. Sin embargo, la seguridad en nosotros mismos puede ser muy limitada. Hay muchas circunstancias que pueden desanimarnos para no llevar a cabo nuestro propósito. Aquella niña de Nazaret, por muy joven que fuese, tenía su corazón anclado en el corazón mismo de Dios. Ahí ya no caben nuestras expectativas o nuestros proyectos. Sólo cuenta el deseo del Señor.

A la Virgen se le pidió confianza, y Ella nunca exigió una señal. Su fe se alimentaba de amor, y en ese darse de Dios, María concibió en su interior el fruto de su fidelidad: el amor de Dios hecho carne.

Qué importante es vivir con el convencimiento de que muchas de nuestras frustraciones o desánimos están motivados por nuestra falta de confianza en Dios. Nos puede la autosuficiencia y el afán de caminar sólo cuando tenemos seguro el apoyo de nuestras seguridades humanas. En cambio, es la confianza y el abandono oscuro en la providencia de Dios la que nos hace desterrar el agobio en nuestras acciones o deliberaciones. Sabemos que viviendo con fidelidad el plan de Dios en nuestra vida, podremos ver, incluso en aquello que a los ojos del mundo es una derrota, el resplandor del triunfo de lo divino: la humildad que genera un alimento que salta hasta la vida eterna.

«Concibe» en tu interior esa gracia del Espíritu Santo, y tu fe quedará robustecida. Con esa gracia habrás de recuperar la confianza y la descomplicación de los niños, pues nunca deja el Señor de ser tu Padre, aunque tú renuncies a ser hijo. Alimenta ese resquicio de fe que llevas en tu seno, para que nazca en ti esa vida de Dios que has de comunicar al mundo.

viernes, 14 de abril de 2017

Reflexiona cada día

María rompió el frasco de alabastro (Jn 12,3). Lunes de la Semana Santa
10 Abril, 2017 por Mater Dei .

En el culto de Israel, la vasija de barro en que se cocía el animal de los sacrificios era quebrado y roto después de la ofrenda. María de Betania había visto muchas veces romper aquellas preciosas vasijas que se habían utilizado en los sacrificios del Templo. Aquella tarde de cena, intuyendo con fina sensibilidad el peso y la congoja que el Maestro traía en el corazón, quiso acoger y consolar a su huésped con aquel precioso y exquisito perfume de nardo puro. 

No quiso entregárselo gota a gota sino que rompió ante todos el valioso frasco de alabastro bellamente tallado y ungió con el perfume la cabeza del Señor. El Maestro quedó sobrecogido y profundamente conmocionado por aquel gesto tan delicado y sencillo con el que aquella mujer estaba anunciando la pasión del Señor. Muy pronto habría de romperse esa otra preciosa vasija de alabastro, que era el cuerpo de Cristo, en la que había de ofrecerse la verdadera víctima y el verdadero sacrificio, para que el perfume del Verbo, el Espíritu Santo, impregnara todo del buen olor de Cristo.

Sólo si el frasco se rompe puede salir el perfume que hay en su interior. Pero, fascinados por la belleza de lo externo y aparente, nos olvidamos, quizá, de que la verdadera riqueza está en el interior. Cuántos de nosotros preferimos entregar a Dios sólo un poco de nuestro tiempo, inteligencia, dinero o actividad, sin dejar que el verdadero frasco de alabastro se rompa, porque es lo que para nosotros tiene más valor. Hay que romper sobre todo nuestro interior, ese rico alabastro del alma que esconde y guarda lo más precioso de ti. Eso es lo que has de entregarle a Dios si quieres ser una pequeña Betania para Él. Pero ¿te has preguntado alguna vez qué tipo de perfume saldrá de tu alma si rompes tu alabastro?

domingo, 2 de abril de 2017

Reflexiona cada día

Llevar las cargas de los demás
2 Abril, 2017 por Mater Dei.

No hay carga más dulce de llevar que la que guarda en su seno esa madre gestante que va a dar a luz. Cobijado en sus entrañas, el hijo es hijo porque sabe descansar en el seno escondido de su madre. Dios también se hizo hijo y fue llevado, cargado como hijo. Qué carga tan grande y tan dulce para María la de este Hijo que llevó en su seno purísimo. Y así, llevado como hijo, se preparaba el Verbo para cargar sobre sí todo el peso de nuestro pecado. Llevó en su seno todo el peso de la redención, cargando en sus entrañas, como se carga con el hijo, aquella cruz que había de dar tanta vida a tu alma.

¿Cómo no llevar y soportar así, con entrañas de madre, con las entrañas del Verbo encarnado, esas cargas y cruces que los demás necesitan descansar en ti? ¿No ves que cada problema, cada dolor, cada sufrimiento y prueba de los que te rodean deberías tu sentirla y acompañarla como una madre siente y acompaña en sus entrañas al hijo nascituro? Dios lleva tus cargas; lleva tú las de los demás y experimentarás algo de aquella dolorosa dulzura de Cristo llagado cuando cargaba con la Cruz. El amor hace liviano todo peso. Y por amor, has de llevar en tu alma las cargas y cruces de los demás, como María llevó en su seno aquel Hijo de sus entrañas. Has de amar la cruz de Cristo en los demás y ser en ellos ese pequeño cireneo de Dios. Y que tu amor sea para ellos el descanso y alivio que Dios les ofrece a través de ti.

sábado, 1 de abril de 2017

Reflexiona cada día

Mater Dei » Laña de hoy
“Todo lo ha hecho bien” (Mc 7,37)
Posted: 31 Mar 2017 04:00 PM PDT

La gente sencilla que escuchaba al Señor se asombraba de las cosas que hacía. Es verdad que tenían como referente sus curaciones y milagros, pero también en sus palabras había un halo de autoridad que nunca habían visto en ninguna otra persona. Jesús inflamaba sus almas con esa seguridad y esa paz de quien reconoce en cada uno de ellos eso que les inquieta y hace sufrir. Se trata de descubrir que todas esas circunstancias negativas no son un absoluto sino que hay que saber “descansarlas” en un corazón más grande, el del Señor.

También tú y yo nos preocupamos por hacer bien las cosas. Sin embargo, en ocasiones, ponemos más un empeño y un esfuerzo personal que un saber abandonarnos en la Providencia divina. ¿Qué significa esto? Lo nuestro es ser instrumentos. Por eso, hacer las cosas bien es vivir en la confianza filial de que todo está en Sus manos, no en las nuestras. Descubrir esa perfección sólo se alcanza cuando sabemos corresponder en el amor. Te equivocas, metes la pata, te derrumbas, te desanimas… ¡Sí!, también hay elementos objetivos, una enfermedad, un problema familiar, una acusación injusta… Pero, también todos esos momentos están depositados en el corazón de Jesús, que los asume y abraza para que sigas hacia la meta del Cielo. Nunca pienses que aquí, en la tierra, encontrarás la perfección (ni la tuya, ni la de los demás), porque sólo Cristo lo hizo todo bien.

En esto consiste la perfección, en que Él te amó primero, para que tú y yo descansemos en ese seno misericordioso de la ternura de Dios… ¡He ahí la manera de hacer las cosas bien!

viernes, 31 de marzo de 2017

Reflexiona cada día

Mater Dei » Laña de hoy
Cultivar la gratitud
Posted: 30 Mar 2017 03:01 PM PDT

Al afán desmedido y desordenado de tener cosas y las mejores cosas, suelen acompañar otras ambiciones: tener buena opinión ante los demás, no perder cargos y títulos, aparentar, ser valorado y reconocido, influir, creerse imprescindible, estar informado de chismes y curiosidades, tener siempre la última palabra y el mejor criterio. La ambición de poseer se alía fácilmente con el afán de poder y de ahí nace esa mentalidad tan utilitarista y pragmática que es capaz de servirse de las personas como de peones de ajedrez. ¿De qué te sirve ganar todo el mundo si pierdes tu alma?

La gratuidad habla mucho de Dios. No es injusta y boba ingenuidad sino una generosidad magnánima que, si quiere ser verdadera y constante, requiere de un ánimo fuerte y prudente. Sé generoso con tu tiempo, con tus cualidades, con tu simpatía, con tus bienes, con tus favores, al escuchar, al cumplir tus deberes laborales y familiares. No te limites a cumplir los mínimos de cortesía. Cultiva a tu alrededor la gratuidad, sabiendo que tendrás que poner muchas veces a disposición de otros tus dos mejillas, tu túnica y tus sandalias. Tu ganarás mucho en desprendimiento y libertad interior, y los demás estarán recibiendo, a través tuya, un poco de Dios. Pero, por encima de todo y de todos, hay que tener corazón generoso y gratuito con Dios. Con El no seas un frío y cumplidor contable. ¿Qué tienes que no hayas recibido de El? Mira cuánta salvación te trajo aquel generoso sí de María, que no hubiera existido jamás si nuestra Madre se hubiera detenido a explicarle al ángel todas sus pegas, sus intereses, sus planes de vida y hasta lo que podrían pensar de ella todas sus vecinas.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Reflexiona cada día

Mater Dei » Laña de hoy
Los cambios de planes
Posted: 28 Mar 2017 04:00 PM PDT

¡Cuántas veces nos quejamos de lo desconcertante que es el Señor! Cuántas situaciones humanamente absurdas o incomprensibles hemos de vivir con la certeza de que en ellas estamos haciendo la voluntad de Dios. Cuántos cambios de planes, porque las circunstancias nos obligan contra nuestro deseo, parecer y voluntad, en los que nuestra poca fe no es capaz de atisbar la acción misteriosa y providente de Dios. Cuántas pataletas y rabietas inútiles cuando las cosas no salen según nuestro criterio o según lo que habíamos planeado y como lo habíamos planeado. Se nos olvida fácilmente que, por encima de nuestros planes, que suelen moverse muy a ras de suelo, planean en la altura los planes de Dios. Es más, sólo existe un plan, el de Dios, al que nosotros deberíamos acomodar constantemente todos nuestros planes, proyectos y decisiones.

Descubrir ese proyecto de Dios sobre mi vida y vivir de acuerdo con él debería ser nuestra mayor ambición, si queremos aprovechar a fondo este poco de vida que Dios nos concede. No esperes a que Dios cambie tus planes. Adelántate tu a cambiarlos, para que tu vida sea realmente un constante buscar sólo y siempre la voluntad de Dios. No quieras tu que sea Dios quien se acomode a tus planes y criterios.

Piensa cuántos cambios de planes se sucedieron en la vida de José, en la de María, en la de los apóstoles, en la de tantos enfermos que se acercaron a Jesús, en aquellas mujeres que dejaron todo para acompañar al Maestro, en la de tantos que, hasta que se encontraron con el Señor, vivían anodinamente, sin complicarse la vida. El Señor siempre tuvo un único plan, el del Padre, el mismo que aceptó contra su voluntad en Getsemaní y que llevó a su cumplimiento en la cruz.

sábado, 25 de marzo de 2017

Reflexiona cada dia

“Y la Palabra se hizo carne” (Jn 1,14)
25 Marzo, 2017 por Mater Dei 

El tema de la “carne” es uno de los más debatidos a lo largo de la historia de la humanidad. Han existido diversas posturas filosóficas, ideológicas o prácticas. Desde aquellos que veían en la carne una cárcel para el espíritu, hasta los que la han exaltado hasta convertirla en un ídolo con el que alcanzar bienestar, placer, satisfacción, etc.
También en la historia de la Iglesia se han formulado pensamientos y actitudes dispares. Unos han apelado a la apariencia carnal de Jesucristo, pues lo único real era su espíritu. Otros han llegado a reducir a Cristo a lo estrictamente humano, olvidando su condición divina. Entre una y otra postura, todo tipo de interpretaciones.


Lo admirable del Evangelio es la sencillez con que Dios se da a conocer en el mundo. Dios hecho carne, la persona del Verbo, el hijo de Dios, se hace uno de nosotros para experimentar en la humildad de esa carne la gloria del Todopoderoso. Sin embargo, no se reserva nada, se nos da enteramente, para que también en nuestra propia carne seamos partícipes de esa intimidad divina. Ese “habitar entre nosotros” no es un añadido más, sino que es el reconocimiento de que nuestra carne forma parte de lo más digno que hay en el ser humano, es decir, también en ella estamos hechos a imagen y semejanza de Dios. Siendo Él puro espíritu, la Palabra se hizo carne y nos elevó a ese orden sobrenatural… Por toda la eternidad.

viernes, 24 de marzo de 2017

Reflexiona cada dia

Mater Dei » Laña de hoy
Orar para ser eficaces
Posted: 23 Mar 2017 04:01 PM PDT

Rezamos poco y mal. Se nos contagia fácilmente ese virus –muy propio de la mentalidad del mundo– que apoya la palanca de su eficacia tan sólo en los medios humanos, en nuestros cálculos y planes, en las propias cualidades y talentos, en las estrategias políticas, en el atractivo influjo del dinero o en el poder que conlleva ostentar un cargo o un título. Se nos olvida a menudo esa otra eficacia, aparentemente más lenta pero más segura y fecunda, de quien se fía sobre todo del tiempo de Dios, de su hacer sosegado y misterioso, de su manera –a veces tan incomprensible– de solucionar las cosas.

Nos cuesta fiarnos de esa otra eficacia sobrenatural, propia de la providencia, que con aparentes carambolas y casualidades resuelve en un segundo entuertos y situaciones ante las que sólo quedaba ya el dolor de sentir la propia impotencia. Deberíamos cambiar esa costumbre de rezar sólo –o sobre todo– cuando arrecian los problemas y sufrimientos, por esa otra de orar continuamente y, por tanto, también en las dificultades. Orar sin desfallecer, orar siempre y en todas las circunstancias, orar con todos los medios, orar con la boca, con el corazón y con la cabeza, para que cuando vengan las tempestades la barquilla de nuestra fe pueda resistir los embates del viento y del furioso oleaje.

La oración del corazón lleva a amar a Dios sobre todas las cosas, también sobre esas que no entendemos, que nos hacen sufrir, que no podemos resolver, que nos superan. La oración de la inteligencia lleva a inclinar nuestros razonamientos, nuestra forma de ver las cosas, los absurdos que no entendemos, en actitud de adoración y de acatamiento ante esa insondable sabiduría de Dios que todo lo conoce y penetra buscando nuestro mayor bien. Si quieres ser realmente eficaz hunde tu azada en la tierra y trabaja; pero hunde también esa otra azada de tu oración en el corazón de Dios y deja que El trabaje contigo.

domingo, 19 de marzo de 2017

Reflexiona cada día

Confiar en san José
19 Marzo, 2017 por Mater Dei.

Es un santo tan grande como desconocido. Pasa por el misterio de Cristo como de puntillas y, sin embargo, qué poderoso es ante su Hijo. Ocupa un sitio pequeño en las páginas del evangelio y, sin embargo, desempeña una misión gigante, imprescindible para que se realice la obra de la encarnación del Verbo. Despierta admiración su fe tan silenciosa, su saber estar en el centro del plan de Dios, su amor exquisito y delicado a María. Después de Ella, nadie como José conoció en tanta intimidad el corazón de Cristo.

Encomiéndale tus trabajos materiales y espirituales, tus necesidades, tus preocupaciones, tus luchas, tu vida espiritual, tus empresas apostólicas, todo. Privilegia sobre otras la devoción y el amor a este gran santo, que tan eficaz intercesión muestra ante la Virgen y ante su Hijo. Hazle confidente de toda tu entrega a Dios, de tus esfuerzos por vivir determinada virtud, de tus dolores por caer una y otra vez en tal pecado.

Confíale tus debilidades, tus tentaciones, tus afectos, tus amores. Debería ser el santo de cada día, de tu día a día. Encomiéndale en especial la custodia del corazón y el cuidado de tu vida de oración, a él que vivió en la contemplación continua del rostro de Cristo y al cobijo materno del corazón de su Esposa María.

sábado, 11 de marzo de 2017

Reflexiona cada dia

[10/3 8:22] Ramona RCC: La fuerza del perdón
10 Marzo, 2017 por Mater Dei 

Cuando Pedro preguntó al Señor cuántas veces tenía que perdonar al prójimo, Jesús le contestó: ¡siempre! (eso es lo que significa “setenta veces siete”). Esa actitud cristiana, tan difícil de llevar a cabo cuando nos hacen una injusticia, es la única que puede hacernos fuertes en la perseverancia de la caridad. Muchas veces decimos que hemos perdonado, pero en ocasiones sigue quedando en nuestro interior ese “resquemor” de aquel que no olvida.

Si hay una escuela del perdón por antonomasia no es otra que la de la Cruz. Desde ella, el Señor gritó a Dios Padre: “Perdónalos, porque no saben lo que hacen”. No se encontraba Jesús, humanamente hablando, en una situación ventajosa. Más bien, era un guiñapo indefenso ante la burla y la venganza de aquellos que le llevaron hasta aquel suplicio. Sin embargo, el amor hizo que Cristo perseverase hasta el final, porque su corazón limpio, enamorado de la condición humana, sólo entendía a Dios como aquel padre del “hijo pródigo”.


Cuando no perdonamos, nos transformamos en corazones necios e insensatos que sólo buscan la autosuficiencia personal. Desde ahí, sólo obtendremos tristeza y dureza de corazón. ¡Cuánta libertad alcanzamos cuando, perdonando, entramos a formar parte de la infinita misericordia de Dios!

Reflexión 4º Domingo de Cuaresma