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viernes, 24 de mayo de 2013

LA PRIMERA COMUNIÓN DE LOS NIÑOS. Fiesta eclesial y familiar

+ Vicente Jiménez Zamora
Obispo de Santander
 

Durante el tiempo gozoso de Pascua en muchas parroquias de nuestra Diócesis de Santander se celebra la fiesta de la primera Comunión de los niños. Con esta Carta pastoral me dirijo un año más a la comunidad cristiana, especialmente a los padres y a los niños, para que caigamos en la cuenta del significado de la primera Comunión y vivamos cristianamente este acontecimiento eclesial y familiar.
 
A los padres. A vosotros, queridos padres, os doy la enhorabuena y os felicito, porque vuestros hijos van a participar por primera vez de manera plena en la Eucaristía.Preparad bien y celebrad con verdadero sentido de fe cristiana la fiesta de la primera Comunión de vuestros hijos, según las orientaciones de la Iglesia. No convirtáis la primera Comunión en una fiesta de sociedad, evitad caer en la tentación del despilfarro y del exceso de regalos, sobre todo en estos tiempos de grave crisis económica; sería un antitestimonio. Evitad los elementos que distraen a los niños de lo fundamental: el encuentro personal con su amigo Jesús en la comunidad eclesial.

La primera Comunión no debe ser la última. No es un punto y final, sino un punto y seguido para completar la llamada Iniciación Cristiana, que concluirá en el sacramento de la Confirmación. La Catequesis con vuestros hijos continúa. Vosotros debéis ser los primeros catequistas de vuestros hijos con la Catequesis familiar en unión con la parroquia. Me alegra que vaya creciendo el número de parroquias que van
poniendo en marcha la Catequesis familiar, según las orientaciones de la Delegación Diocesana de Catequesis.
A los niños. A vosotros, queridos niños, os saludo y os felicito por la celebración de uno de los acontecimientos más felices de vuestra vida. Jesús os invita a participar por primera vez en el banquete de la Eucaristía. Él mismo se os entrega como alimento y como bebida para que tengáis la vida verdadera; quiere ser vuestro amigo para siempre y nunca os va a fallar. Es una fiesta que os llena de alegría a vosotros y también a vuestros padres, sacerdotes, catequistas, profesores de Religión y amigos.


Después de celebrar la primera Comunión, os animo a que sigáis en la Catequesis, que os ofrece la Parroquia, en grupos con otros chicos, para crecer en el conocimiento, amor y seguimiento de Jesús, que está vivo en su Iglesia. Es un tiempo apasionante de vuestra vida. ¡Ánimo, Jesús os invita y os espera!




¡Feliz fiesta de la primera Comunión!

martes, 12 de febrero de 2013

MENSAJE DEL OBISPO DE SANTANDER A TODA LA DIÓCESIS ANTE LA NOTICIA DE LA RENUNCIA DEL PAPA BENEDICTO XVI



Santander, 11 de febrero de 2013.


MENSAJE DEL OBISPO DE SANTANDER A TODA LA DIÓCESIS
ANTE LA NOTICIA DE LA RENUNCIA DEL PAPA BENEDICTO XVI

Gratitud, pena, oración y esperanza


​Queridos diocesanos:

​El Santo Padre el Papa Benedicto XVI, en el día de hoy, 11 de febrero, fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, en el marco de un Consistorio, ha anunciado formal y solemnemente su renuncia al ministerio de Papa, como Obispo de Roma y Sucesor de Pedro, que será efectiva el 28 de febrero de 2013, a las 20:00 horas.

​Ante esta extraordinaria noticia, como Obispo de la Diócesis de Santander, que peregrina en Cantabria y en el Valle de Mena, me dirijo a todos los diocesanos, sacerdotes, diáconos, miembros de vida consagrada y fieles laicos, para expresar mi sentimiento de acción de gracias a Dios por el precioso don de la persona del Papa Benedicto XVI y por su fecundo y luminoso pontificado.

A la vez, expreso mi serena pena por el gran vacío que deja en toda la Iglesia, a la que ha servido como “humilde trabajador en la viña del Señor”, y acepto con espíritu de fe su decisión de gran importancia, que ha madurado ante Dios y ante su conciencia.

Exhorto encarecidamente a todos los diocesanos a que encomienden a Dios al querido Papa Benedicto XVI, en señal de gratitud, para que le cuide en la nueva etapa de su vida, en la que quiere servir a la Iglesia con una vida dedicada a la oración.

Finalmente, durante la Sede Vacante, mientras se desarrolla la elección del Sucesor de Pedro, pidamos a Dios un nuevo Papa como don de su bondad y de su providencia. A su elegido Dios lo sostendrá con su gracia para que pueda desempeñar fielmente la misión que le confía. Pongamos nuestra esperanza en el Señor, que cuida de su Iglesia hasta el final de los tiempos.

Con mi afecto y bendición,

+ Vicente Jiménez Zamora
Obispo de Santander


viernes, 4 de enero de 2013

Carta de nuestro obispo d. Vicente Jimenez Zamora sobre los Reyes Magos

  Queridos diocesanos:
            El día 6 de enero celebramos la solemnidad de la Epifanía del Señor: la manifestación del Niño Dios a los pueblos de la gentilidad. Sin perder nada de la alegría popular; de la ilusión de los niños con los juguetes de los Reyes y de la nostalgia de los mayores, hemos de meditar en el misterio que hoy celebramos en la fe y en la liturgia.
            La fiesta de los Santos reyes se articula en torno a tres realidades y símbolos: una estrella; unos magos y un niño.

Una estrella

            Símbolo de los signos que conducen a Dios. En la estrella podemos ver el anuncio del profeta Isaías sobre la luz anunciada y prometida: “Levántate, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor llega sobre ti. Mira: las tinieblas cubren la tierra, la oscuridad, los pueblos, pero sobre ti amanecerá el Señor”.

Unos magos

            Símbolo de los hombres que buscan; que averiguan los signos de los tiempos; que contrastan su saber con los demás; que salen de su vida instalada en la comodidad en busca de horizontes amplios y trascendentes. Por el contrario, el que todo lo sabe y todo lo tiene, se encierra en el castillo de su suficiencia, incapaz de preguntarse; de escudriñar estrellas más altas; de ir en busca de metas más lejanas.
            Herodes, los sumos sacerdotes, los letrados no podían descubrir a Dios, que se presentaba fuera de sus esquemas. Estaban demasiado seguros de poseer a Dios, como para tener que salir en su busca.
            Los magos, sí. Curiosamente, ellos que no pertenecían al pueblo de Israel, simbolizan al pueblo en espera, en necesidad, en limitación y en búsqueda de salvación. Los magos representaban la amplitud y la universalidad de esa salvación prometida por Dios en el texto del profeta Isaías: “Caminarán los pueblos a tu luz; los reyes al resplandor de tu aurora. Te inundará una multitud de camellos, los dromedarios de Madián y de Efá. Vienen todos de Saba, trayendo incienso y oro, y proclamando las alabanzas del Señor”. Es la cita bíblica que San Mateo y su comunidad recogen, para expresar la universalidad de la salvación de Dios, que trae el Niño nacido en Belén.

Un Niño: el Hijo de Dios

            Los magos encontraron, después de mucho buscar y caminar, a un Niño: el Hijo de Dios. Lo adoraron, ofreciendo sus personas y sus dones: oro (como a rey); incienso (como a Dios) y mirra (como a hombre mortal).
            A partir de ahí se transformaron y se convirtieron en misioneros de la alegría y del amor; en testigos de la gracia; en catequistas. Hoy es un día para hacer crecer la conciencia de nuestra dimensión misionera y universal.
            ¡Feliz Epifanía del señor y de los Santos Reyes!
+ Vicente Jiménez Zamora
Obispo de Santander

jueves, 19 de mayo de 2011

CARTA DEL OBISPO LA CLASE DE RELIGIÓN Y MORAL CATÓLICA

Llamamiento a los padres, alumnos, sacerdotes y profesores

+ Vicente Jiménez Zamora
Obispo de Santander

En el tercer trimestre del curso escolar llega el momento de hacer la matrícula en
los centros educativos. Con esta carta pastoral recuerdo a los padres, alumnos,
profesores y sacerdotes los derechos y deberes sobre la formación religiosa y moral
católica. Es un derecho fundamental de los padres, reconocido por la Constitución
Española, que la formación religiosa y moral de los hijos sea según las propias
convicciones de los padres (cfr. Constitución Española, Art. 27.3).
La enseñanza de la Religión y Moral Católica ofrece criterios de valoración de
la existencia humana a la luz de la fe cristiana. La Iglesia educa: respondiendo a los
problemas y preguntas más profundas del alumno; fundamentando y dando razones de
los valores más altos: el amor, la justicia, la libertad, el perdón.
El corazón de la enseñanza religiosa es Jesucristo, que con sus palabras, sus
obras y su misma persona es un ejemplo continuo de vida, de amor y de esperanza. Pero
Jesucristo no es sólo ejemplo; es además para el alumno fuerza en la debilidad,
misericordia y perdón en el pecado, amor y comprensión en la soledad y, sobre todo, es
don, pues nos da su Vida para que tengamos vida eterna.
Me dirijo a vosotros, los alumnos, para que valoréis esta enseñanza religiosa
como imprescindible en vuestro progreso personal, intelectual, social y, sobre todo,
espiritual. El Señor os da razones para creer, esperar y amar. Su presencia en vuestro
crecimiento es el mejor regalo que vais a encontrar en vuestra vida.
Me dirijo a vosotros, padres, que sois los depositarios de este derecho
fundamental de formación, y por tanto, sois vosotros quienes debéis pedir en los centros
educativos la clase de Religión y Moral Católica para vuestros hijos, según vuestras
convicciones.
Me dirijo también a vosotros, sacerdotes y religiosos, para que desde la
parroquia y desde las comunidades religiosas, invitéis a los padres y a los alumnos para
que ejerzan su derecho y cumplan con su deber de solicitar la clase de Religión.
Finalmente hago una llamada especial a los profesores cristianos y a todos
aquellos profesores que, sin confesar nuestra fe, valoran el bien que promueve y aporta
la formación integral de los alumnos. Confío en todos los que ejercéis con
responsabilidad la dirección de los Institutos y Colegios a la hora de aplicar la
legislación correspondiente al área de Religión y Moral Católica para que se pueda
ejercer este derecho fundamental de padres y alumnos. Gracias a todos.

viernes, 18 de marzo de 2011

CARTA PASTORAL ANTE EL DÍA DEL SEMINARIO + VICENTE JIMÉNEZ ZAMORA Obispo de Santander


1
EL SACERDOTE, DON DE DIOS PARA EL MUNDO
Carta Pastoral
ante el Día del Seminario 2011
+ Vicente Jiménez Zamora
Obispo de Santander
“El sacerdote es un don del corazón de Cristo:
un don para la Iglesia y el mundo (Benedicto XVI, Ángelus 13.06.2010).
Queridos sacerdotes, diáconos, miembros de vida consagrada,
seminaristas y fieles laicos:
El día 19 de marzo es la solemnidad de San José, “esposo de la
Bienaventurada Virgen María, varón justo, nacido de la estirpe de David,
que hizo las veces de padre para con el Hijo de Dios, Cristo Jesús, el cual
quiso ser llamado hijo de José, y le estuvo sujeto como un hijo a su padre.
La Iglesia lo venera con especial honor como patrón, a quien el Señor
constituyó sobre su familia” (Elogio del Martirologio Romano).
En esta solemnidad de tanto arraigo popular, en la mayoría de las
Diócesis españolas, se celebra el Día del Seminario. Una jornada para dar
gracias a Dios por el don de los sacerdotes y para orar por las vocaciones
sacerdotales: “La mies es abundante, pero los trabajadores con pocos;
rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies” (Mt 9,
38).
El Día del Seminario es una llamada que nos invita a pedir a Dios
por nuestro Seminario de Monte Corbán, Mayor y Menor; por los
formadores y profesores; por los seminaristas; por las personas a su
servicio; por las familias de los alumnos y por los bienhechores del
Seminario.
2
Valor del Seminario
“Jesús subió al monte, llamó a los que quiso y se fueron con él. E
instituyó doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar”
( Mc 3, 13-14). El Seminario antes que un lugar o un espacio material, es
un ambiente espiritual, un itinerario de vida, una atmósfera que favorece y
asegura un proceso formativo, de manera que el que ha sido llamado por
Dios al sacerdocio puede llegar a ser, con el sacramento del Orden, una
imagen viva de Jesucristo Cabeza y Pastor de la Iglesia. Vivir en el
Seminario, escuela de Evangelio, es vivir en el seguimiento de Cristo como
los apóstoles (cfr. PDV, 42).
El texto anterior se refiere directamente al Seminario Mayor, pero
debemos resaltar también hoy el valor del Seminario Menor, como lo
reafirma la Iglesia: “La Iglesia, mediante la institución de los Seminarios
Menores, presta un especial cuidado, un discernimiento inicial y un
acompañamiento a estas semillas de vocación sembradas en los corazones
de los muchachos. En varias partes del mundo estos Seminarios continúan
realizando una preciosa labor educativa dirigida a custodiar y desarrollar
las semillas de vocación sacerdotal, para que los alumnos la puedan
reconocer más fácilmente y se hagan más capaces de responder a ella. Su
propuesta educativa tiende a favorecer oportuna y gradualmente aquella
formación humana, cultural y espiritual que llevará al joven a iniciar el
camino en el Seminario Mayor con una base adecuada y sólida”(PDV, 63).
Todos los diocesanos debemos valorar y amar al Seminario de Monte
Corbán como algo nuestro, porque el Seminario es el corazón de la
Diócesis (OT, 5) . El Seminario es cosa y casa de todos: los seminaristas,
los formadores y profesores con el obispo, los padres de los seminaristas,
las personas de servicio, las parroquias de las que proceden los seminaristas
y a las que serán destinados cuando sean sacerdotes, los consagrados que
ofrecen su oración y apoyo. En resumen, todos debemos llevar el
Seminario en la mente y en el corazón, porque ahí se forman los futuros
sacerdotes al servicio de la Iglesia y de la sociedad. De ahí que el
Seminario sea la esperanza de la Diócesis y uno de los bienes más
preciados.
Nuestro afecto cordial al Seminario debe manifestarse también a
través de la ayuda económica para sus obras y sostenimiento mediante
colectas y donativos.
3
El sacerdote, hombre de Dios para los hombres
El lema de la campaña de este año, El sacerdote, don de Dios para el
mundo, expresa el origen y el destino del sacerdocio. Al responder a la
llamada del Señor para seguirle y estar con él, dejándolo todo, el sacerdote
adquiere, por la eficacia del sacramento del Orden, una nueva condición,
un nuevo modo de ser y estar en el mundo, desde Dios y en favor de todos
los hombres. La evangelización y el apostolado constituyen un aspecto
esencial de su identidad ministerial, que adquieren una especial relevancia
en un mundo marcado por la secularización y la increencia.
El Santo Cura de Ars decía: “un buen pastor, un pastor según el
corazón de Dios, es el tesoro más grande que el buen Dios puede conceder
a una parroquia, y uno de los dones más preciosos de la misericordia
divina”.
Nuestros sacerdotes, mediante el testimonio de una vida sencilla y
entregada, aunque sometida a la fragilidad propia de la condición humana,
son la presencia amorosa de Dios en medio de los hombres de nuestro
tiempo. “Tus sacerdotes, Señor, al entregar su vida por ti y por la salvación
de los hermanos, van configurándose a Cristo y han de darte así testimonio
constante de fidelidad y amor” (Prefacio de la Misa de Jesucristo, Sumo y
Eterno Sacerdote).
Por eso, desde estas líneas doy gracias a Dios por el regalo de
nuestros sacerdotes diocesanos, les agradezco de corazón su servicio fiel a
Dios y los hombres y les ofrezco la certeza de mi oración.
Llamada a los jóvenes
En este apartado de mi carta pastoral, una vez más me dirijo
directamente a ti, joven de nuestra Diócesis de Santander, ante el Día del
Seminario y en el horizonte de la preparación de la Jornada Mundial de la
Juventud en Madrid, en agosto de 2011, te digo:
 Ponte en actitud de escuchar la voz de Dios y dile como el joven
Samuel: “Habla, Señor, que tu siervo escucha” (1 Sam 3, 9). Y si
te habla, contéstale con prontitud: “Aquí estoy, porque me has
llamado”(1 Sam 3, 5).
4
 Pídele al Señor generosidad y valentía para no bajar la mirada
ante la de Jesús, como el joven rico del que habla el Evangelio,
que no tuvo el coraje de dejar los bienes materiales (cfr. Mt 19,
16-22).
 Sé valiente para no quedarte enredado en la seducción de los
placeres fáciles del mundo y para dejar en la playa de tu vida
todos tus proyectos e ilusiones en que hasta ahora venías soñando.
¡Qué difícil dejarlo todo, pero, al mismo tiempo, qué alegría
sentir en tu corazón la llamada de amor y predilección de Jesús,
que es tu mejor amigo! ¡Cristo será entonces el verdadero tesoro
de tu vida por el que merece la pena dejarlo todo! (cfr. Mt 13,
44).
Promover la pastoral vocacional en la Diócesis
La vocación sacerdotal es un don para el propio destinatario, pero es
también un don para toda la Iglesia, un bien para su vida y misión. Por eso
toda la Diócesis está llamada a custodiar ese don, a estimarlo y amarlo.
Es urgente, sobre todo hoy, que se difunda y arraigue la convicción
de que todos los miembros de la Iglesia Diocesana, sin excluir ninguno,
somos responsables de las vocaciones sacerdotales, aunque la obligación de
renovar y completar el propio presbiterio diocesano afecta de modo
especial al obispo y a los sacerdotes.
El Papa Benedicto XVI acaba de publicar el Mensaje para la próxima
Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, que se celebrará el 15 de
mayo, cuarto domingo de Pascua, bajo el lema: “Proponer las vocaciones
en la Iglesia local”. Es un texto precioso, claro e interpelante, en el que nos
invita a todos los cristianos a asumir conscientemente el compromiso de
promover las vocaciones. Transcribo un largo párrafo significativo:
“También hoy, el seguimiento de Cristo es arduo; significa aprender a tener
la mirada de Jesús, a conocerlo íntimamente, a escucharlo en la Palabra y a
encontrarlo en los sacramentos; quiere decir aprender a conformar la propia
voluntad con la suya […] Especialmente en nuestro tiempo en el que la voz
del Señor parece ahogada por “otras voces” y la propuesta de seguirlo,
entregando la propia vida, puede parecer demasiado difícil, toda la
comunidad cristiana, todo fiel, debería asumir el compromiso de
promover las vocaciones. Es importante alentar y sostener a los que
muestran claros indicios de la llamada a la vida sacerdotal y a la
consagración religiosa, para que sientan el calor de toda la comunidad al
5
decir “sí” a Dios y a la Iglesia. Yo mismo los aliento, como he hecho con
aquellos que se decidieron ya a entrar en el Seminario, a quienes escribí:
“Habéis hecho bien. Porque los hombres, también en la época del dominio
tecnológico del mundo y de la globalización, seguirán teniendo necesidad
de Dios, del Dios manifestado en Jesucristo y que os reúne en la Iglesia
universal, para aprender con Él y por medio de Él la vida verdadera, y tener
presentes y operativos los criterios de una humanidad verdadera” (Carta a
los seminaristas, 18 octubre 2010).
Llamada a la esperanza
Ante la tarea importante y urgente de las vocaciones sacerdotales,
exhorto encarecidamente a todos los diocesanos a mantener viva la llama
de la esperanza, en medio de las dificultades y preocupaciones, a poner la
confianza en Dios: “La esperanza no defrauda” (Rom 5, 5). La esperanza
no es una mera ilusión. Se apoya en el cumplimiento de la promesa de
Jesús: “Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los
tiempos” (Mt 28, 20).
Conscientes de la acción constante del Espíritu Santo en la Iglesia,
creemos firmemente que nunca faltarán sacerdotes en la Iglesia y Dios nos
dará pastores según su corazón (cfr. Jer 3, 15).
Al patriarca San José, que cuidó de Jesús, el Sumo y Eterno
Sacerdote, y a la Virgen María La Bien Aparecida tan querida y venerada
en nuestra tierra, encomendamos nuestro Seminario de Monte Corbán y la
obra de las vocaciones sacerdotales.
Con mi afecto y bendición,
+ Vicente Jiménez Zamora
Obispo de Santander
Santander, 1 de marzo de 2011

lunes, 14 de febrero de 2011

Jornada Mundial Salud Benedicto XIII

18 de diciembre de 2010.- El Mensaje del Papa para la Jornada Mundial del Enfermo que se celebrará el próximo 11 de febrero, memoria de la Virgen de Lourdes, recuerda que ante el misterio del sufrimiento es necesario reflexionar sobre la necesidad de hacer más sensibles a nuestras comunidades y a la sociedad civil hacia los enfermos, para que ninguno de ellos sea olvidado o marginado. Y aludiendo a la encíclica Spes Salvi reitera que “una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la compasión a hacer que el sufrimiento sea compartido es una sociedad cruel y deshumana”.

En el mensaje hecho público este sábado, el Santo Padre hace un enérgico llamamiento a las autoridades para que inviertan en estructuras sanitarias que sean de ayuda y sostén para los que sufren, sobretodo, los más pobres y necesitados. Pero también el Papa se dirige a la comunidad cristiana, a los voluntarios y a todos los que se dedican con amor a curar y aliviar las heridas de los que sufren para que sepan ver siempre en el rostro de los enfermos el Rostro de Cristo.

Y es precisamente la frase del Apóstol Pedro: “gracias a sus heridas habéis sido curados” la que inspira este mensaje de Benedicto XVI pues le recuerda su visita pastoral a Turín, en la que pudo meditar y orar ante la Sábana Santa, “ante ese rostro sufriente que nos invita a meditar sobre Aquel que ha cargado sobre sí la pasión del hombre de hoy y de cada tiempo, nuestros sufrimientos, nuestras dificultades y nuestros pecados”.

En su reflexión, el Santo Padre subraya que el Hijo de Dios ha sufrido, ha muerto pero ha resucitado, y precisamente por ello, sus llagas se hacen signo de nuestra redención, del perdón y de la reconciliación con el Padre, se hacen una prueba de nuestra fe. El Papa explica que cuando el Señor hablaba de su pasión y de su muerte sus primeros discípulos no comprendían, lo rechazaban y se oponían, pues para ellos, como para nosotros, el sufrimiento esta siempre cargado de misterio, es difícil de aceptar y de cargar.

Es justamente a través de las heridas de Cristo que nosotros podemos ver con ojos de esperanza, todos los males que afligen a la humanidad –escribe el Papa-. Resucitando, el Señor no ha eliminado el sufrimiento y el mal del mundo, sino que lo ha vencido desde la raíz. Ante la prepotencia del Mal ha puesto la omnipotencia de su Amor. Nos ha indicado, entonces, que el camino de la paz y de la alegría es el amor”. Por ello, el Santo Padre invita en su mensaje a seguir a nuestro Maestro en la disponibilidad de entregar la vida por nuestros hermanos, haciéndonos mensajeros de la alegría que no teme al dolor, la alegría de la Resurrección.

Es en este contexto, que Benedicto XVI se dirige a los jóvenes que celebrarán el próximo año en Madrid, la Jornada Mundial de la Juventud, y en especial, a aquellos que viven la experiencia de la enfermedad. Y les dice que si bien la Pasión, la Cruz de Jesús con frecuencia causan miedo porque parece la negación misma de la vida, en realidad es exactamente lo contrario: “la Cruz es el “si” de Dios al hombre, la expresión más alta y más intensa de su amor y la fuente de donde emana la vida eterna”. El Papa reitera así su llamado a los jóvenes a aprender a ver y a encontrar a Jesús en la Eucaristía pero también a saberlo reconocer y servir en los pobres, en los enfermos, en los que sufren y necesitan ayuda, creando un puente de amor y de solidaridad.

El Santo Padre invita a los enfermos contemplar las llagas de Jesús en el Sagrado Corazón, que es Cristo crucificado con el costado atravesado y abierto por la lanza de donde brota agua y sangre. “Sientan la cercanía de este corazón, les dice el Papa, cargado de amor y tomen con fe y con alegría de esa fuente”.

Al concluir su mensaje el Papa expresa a los enfermos que sintiéndose partícipe de los sufrimientos y las esperanzas que viven cotidianamente en unión a Cristo Crucificado y Resucitado, espera que les done la paz y la sanación del corazón. Y encomendándolos a la Madre de Dios, recordó que todas las iniciativas que serán promovidas por las diócesis en ocasión de esta Jornada serán un gran estímulo para hacer más eficaz el trabajo por los que sufren, en particular, ante la celebración solemne que tendrá lugar en el 2013, en el Santuario Mariano de Altötting, en Alemania.

martes, 2 de junio de 2009

Carta de nuestro obispo d. Vicente Jimenez Zamora a todos los fieles de Soba y Ramales.

SALUDO DEL OBISPO


A los sacerdotes, consagrados y fieles laicos del Valle de Soba y Ramales



Queridos hermanos:


Como Obispo y Pastor de la Diócesis de Santander me dirijo a vosotros para saludaros y mostraros mi afecto y cercanía. Lo hago a través de este medio moderno de la página web: www.valledesoba.es.


Me agrada mucho la existencia de esta página web, que es un buen espacio de encuentro para información, reflexión, intercambio de experiencias humanas y cristianas. Esta página parroquial de Soba y Ramales es un medio para la evangelización.


Os animo a formar unas parroquias vivas y evangelizadoras en esa parte de nuestra querida Diócesis de Santander, que peregrina en Ramales y Valle de Soba.


Os exhorto a reavivar vuestra identidad cristiana, a fortalecer la comunión eclesial y encarnar en el mundo, con la ayuda y la fuerza del Espíritu Santo, el tesoro que supone la fe, ofreciéndolo con alegría, humildad y respeto a nuestra sociedad, con el anuncio valiente y decidido de la Palabra de Dios, la celebración gozosa de los sacramentos y el testimonio de la caridad, sobre todo, con los más pobres.


Ante la proximidad del verano, saludo también a todos vecinos que regresan a sus pueblos y a todos los visitantes, que comparten con vosotros la amistad, la hospitalidad y la belleza de vuestros pueblos.


Que la Santísima Virgen, tan querida y venerada entre vosotros en distintas advocaciones, especialmente en el título de Ntra. Señora de Irías, Patrona del Valle de Soba, os guarde, os proteja y os conduzca a su Hijo Jesús, Camino, Verdad y Vida.


Con mi afecto y bendición.


+ Vicente Jiménez Zamora

Obispo de Santander

sábado, 30 de mayo de 2009

Carta del nuestro obispo sobre la festividad del Corpus Christi

CARTA DEL OBISPO

FESTIVIDAD DEL CORPUS CHRISTI, DÍA DE LA CARIDAD
(14 de junio de 2009)
He visto la aflicción de mi pueblo, he escuchado su clamor

+ Vicente Jiménez Zamora
Obispo de Santander.

En la solemnidad del Corpus Christi, celebramos el misterio del Cuerpo de Cristo entregado y de su Sangre derramada para la vida del mundo. Como celebración peculiar de esta fiesta está la solemne Procesión, nacida de la piedad de la Iglesia: en ella el pueblo cristiano, llevando la Eucaristía en la custodia, recorre las calles y plazas con un rito solemne, con cantos y oraciones, y así rinde público testimonio de fe y piedad hacia el Santísimo Sacramento.
En esta festividad la Iglesia en España celebra el Día de la Caridad. Hay una relación esencial entre Eucaristía y caridad. La celebración de la Eucaristía tiene implicaciones sociales. “Cada celebración eucarística actualiza sacramentalmente el don de la propia vida que Jesús ha hecho en la Cruz por nosotros y por el mundo entero. Al mismo tiempo, en la Eucaristía Jesús nos hace testigos de la compasión de Dios por cada hermano y hermana. Nace así, en torno al Misterio eucarístico, el servicio de la caridad para con el prójimo…” (Benedicto XVI, Exhortación Apostólica Sacramentum caritatis 88) y damos testimonio de la caridad con los más necesitados, como misión esencial de la Iglesia: “El amor al prójimo enraizado en el amor a Dios es ante todo una tarea para cada fiel, pero lo es también para toda la comunidad eclesial, y esto en todas sus dimensiones: desde la comunidad local a la Iglesia particular, hasta abarcar a la Iglesia universal en su totalidad” ( Benedicto XVI, Encíclica Deus caritas est 20).
Los Obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social hemos escrito un Mensaje para la festividad del Corpus Christi, teniendo en cuenta la crisis económica.. Desde que estalló la crisis económica, un número creciente de hombres y mujeres afectados por la situación está llamando a las puertas de nuestra Cáritas diocesana, de las parroquias, congregaciones religiosas y otras instituciones eclesiales. En ellos escuchamos el clamor de las víctimas de la crisis y podemos descubrir los nuevos rostros de pobreza. Ello nos hace experimentar como propios los sentimientos de nuestro Dios cuando dice ante el pueblo que sufre: “he visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos” (Ex 3, 7).
Percibimos también otra pobreza, en este caso espiritual, que subyace entre la crisis material de la economía y del desempleo. Es la pobreza de valores humanos y cristianos que se manifiesta y extiende en diversos ámbitos.
Si la hondura de la crisis está poniendo de manifiesto muchas miserias personales, sociales y éticas, también es necesario reconocer que está siendo una oportunidad para promover otro modelo social y económico más humano y justo, y para despertar ejemplares respuestas de caridad y solidaridad. Es admirable la generosidad que se está generando entre amigos y en el seno de las familias para afrontar los efectos de la crisis.
Estamos en un momento privilegiado para promover la comunión y la participación de todos, como nos propone Cáritas en este Día de la Caridad en su Campaña: “una sociedad con valores es una sociedad con futuro”.

Carta del obispo sobre la jornada de la vida contemplativa

CARTA DEL OBISPO

CARTA DEL OBISPO


JORNADA DE LA VIDA CONSAGRADA CONTEMPLATIVA

El Espíritu de Cristo clama en nosotros: ¡Abba! Padre (Gál 4,6)


+ Vicente Jiménez Zamora

Obispo de Santander


El domingo 7 de junio, festividad de la Santísima Trinidad, celebramos en España la Jornada “pro Orantibus”. Un día especial para rezar por las personas contemplativas que siempre oran por nosotros. Es un deber de gratitud.

Las personas consagradas contemplativas mantienen un puesto de honor en la Iglesia. Desde la clausura de sus monasterios y conventos, como afirma el Concilio Vaticano II: “dedican todo su tiempo únicamente a Dios en la soledad y el silencio, en oración constante y en la penitencia practicada con alegría” (Perfectae caritatis 7).

El lema de este año es: “El Espíritu de Cristo clama en nosotros: ¡Abba! Padre (Gál 4, 6), elegido en consonancia con el Año Paulino que estamos celebrando. Las personas contemplativas tienen espacios dedicados a la escucha atenta del Espíritu Santo, fuente perenne de vida, que colma el corazón con la íntima certeza de haber sido creadas y llamadas por Dios para amar, alabar y servir.

Por ello, en una sociedad como la nuestra, se hacen también solidarios, desde la oración y el silencio, con las necesidades del mundo y de la Iglesia. Contemplación y amor apostólico van siempre necesariamente unidos en toda opción de vida consagrada, incluso en toda vida cristiana. En las personas contemplativas prevalece la contemplación sobre la vida activa en el apostolado, como puede ser la enseñanza, la atención a los pobres, enfermos o necesitados, a los niños, a los jóvenes y a los ancianos. Pero en ningún momento son excluidos de su preocupación, oración y acción eficaz, dentro de su carisma contemplativo Llevan el mundo y sus problemas en su corazón, lleno de amor.

Como todas las vocaciones de especial consagración, también la vida consagrada contemplativa sufre en España y en nuestra Diócesis de Santander una crisis de vocaciones. Nuestros monasterios y conventos están mermados en número y altos en la edad de las personas que los habitan. Por eso tenemos que pedir al Señor que llame también hoy a hombres y mujeres a la vida contemplativa y les conceda la fuerza de su Espíritu para dar una respuesta generosa y entregar su vida al servicio a Dios y a la humanidad en el silencio y en la oración.

En esta Jornada damos gracias a Dios por las 11 comunidades de monjas contemplativas, con 130 miembros, y por el monasterio de monjes cistercienses de Viaceli de Cóbreces, con 20 monjes, que este año están de fiesta, con motivo del primer centenario de la fundación del monasterio.

En esta Jornada llamada “pro Orántibus”, es justo y necesario que recemos por nuestros hermanos, los monjes y monjas, que volvamos la mirada y el corazón a sus monasterios y conventos, y que pidamos por sus intenciones. Sin duda, sus intenciones van encaminadas a la permanencia en la fidelidad siempre renovada de todos sus miembros en la vocación recibida y el aumento de vocaciones. ¡Feliz Jornada de oración y muchas gracias, hermanos y hermanas contemplativas!

Funeral y entierro en Barruelo

Difunto : Jesús Collado Fecha : Sábado, 12 de septiembre  Hora : 18:00