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miércoles, 29 de mayo de 2013

El Papa recuerda que no se puede sacar la Cruz del camino de Jesús

 28 mayo, 2013

El anuncio de Jesús no es una pátina, un barniz, sino algo que entra hasta al corazón y nos cambia. Lo afirmó el Papa Francisco el martes en la Misa celebrada por la mañana en la Casa de Santa Marta. 

El Papa repitió que seguir a Jesús no quiere decir tener más poder, porque su camino es aquel de la Cruz. En la Misa, concelebrada por mons. Rino Fisichella y mons. José Octavio Ruiz Arenas, presidente y secretario respectivamente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, participaron algunos sacerdotes del mismo dicasterio y un grupo de empleados de la Central termoeléctrica y del Taller de carpintería del Vaticano. 

 ¿Cual será la recompensa que recibiremos por seguirte? El Papa Francisco desarrolló su homilía partiendo de esta interrogante de Pedro y que, en el fondo, tiene que ver con la vida de todo cristiano. Jesús, observó el Papa, responde que aquellos que lo seguirán tendrán “tantas cosas bellas” pero “con persecución”. El camino del Señor, continuó, “es un camino de ‘humillación’, un camino que termina en la Cruz”. He aquí el por qué, agregó, “siempre habrán dificultades”, “las persecuciones”. Existirán siempre, “porque Él tomó este camino antes” que nosotros. El Santo Padre hizo notar que “cuando un cristiano no tiene dificultades en la vida – todo va bien, todo es bello – algo no funciona”. Se puede pensar que sea “muy amigo del espíritu del mundo, de la mundanidad”. y esto, constató, “es la tentación propia de un cristiano”. 

 El Papa recordó que había un tiempo, “en la literatura de hace dos siglos”, en el que a veces se acostumbraba decir que uno “de niño tenía ganas de hacer la carrera eclesiástica”. Y recalcó que “tantos cristianos, tentados por el espíritu del mundo, piensan que seguir a Jesús es bueno porque se puede hacer carrera, se puede ascender”. Pero este “no es el espíritu” y es, en cambio, la actitud de Pedro que habla de carrera y Jesús le responde: “Si, te daré todo con persecución”. “No se puede sacar la Cruz del camino de Jesús: está siempre”. Pero el Papa también precisó que esto no quiere decir que el cristiano debe hacerse daño. El cristiano “sigue a Jesús por amor y cuando se sigue a Jesús por amor, la envidia del diablo hace tantas cosas”. El “espíritu del mundo – observó – no tolera esto, no tolera el testimonio”.


lunes, 20 de mayo de 2013

Papa Francisco: Un cristiano no debe “meter las narices” en la vida del otro

Pone en guardia contra la charlatanería que “destruye a la Iglesia”

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fuente: Radio Vaticano

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© Jeffrey Bruno ALETEIA

Después de los “cristianos de salón” son los “cristianos charlatanes” el objetivo del nuevo rapapolvo del Papa Francisco hacia cuantos han perdido el sentido de si pertenencia a la Iglesia, al pueblo de Dios. Esta mañana, sábado 18 de mayo, durante la celebración matutina en la Capilla de la Domus Sanctae Marthae, el papa Bergoglio subrayó las “malas costumbres” que se contraponen a las “buenas maneras” que muestran muchos cristianos. Y entre las malas costumbres está precisamente la de “hablar mal del otro”  con las palabras, con la desinformación y con la calumnia. “Los cotilleos – afirmó – son destructivos en la Iglesia”. Y sí es verdad que Jesús hablaba mucho con Pedro y con los demás; pero era un “diálogo de amor”.

Jesús, recordó el Pontífice, preguntó muchas veces a Pedro “si le quería, si le amaba, más que los demás. Pedro dijo que sí, y el Señor le dio la misión: apacienta a mi rebaño”. Este fue “precisamente un diálogo de amor”. Pero en cierto momento, explicó el Santo Padre, Pedro tuvo la tentación de entrometerse en la vida de otro, Judas. Y tras saber que habría traicionado, preguntó a Jesús por qué le permitía seguirle aún. “Jesús, una vez más, debe reñirle: ¿A ti que te importa? Es fuerte esta palabra: ¿A ti qué te importa? No te metas en la vida del otro. ¿A ti que te importa si yo quiero esto?”, repitió el Pontífice, refiriéndose al pasaje evangélico de Juan (21, 20-25).

Pedro, explicó el obispo de Roma, es un hombre, y por tanto también él cae en la tentación de entrometerse en la vida de los demás, es decir, “como se dice vulgarmente, meter las narices”. También en nuestra vida cristiana sucede esto: “¿cuántas veces – se preguntó el Papa Francisco – nos vemos tentados de hacer esto? El dialogo, ese dialogo con Jesús, se desvía por otro camino. Y este meterse en la vida de los demás tiene muchas formas”. El Pontífice subrayó dos: el compararse siempre con los demás y las habladurías .

La comparación, puntualizó, es preguntarse siempre: “¿Por qué esto a este sí y a mi no? ¡Dios no es justo!”. Para aclarar el concepto, puso como ejemplo a santa Teresita, la cual ·cuando era niña tuvo la curiosidad de comprender por qué Jesús parecía no ser justo: a uno le daba tanto y a otro menos. Era niña y preguntó a su hermana mayor que ella, y ésta – ¡sabia, esta hermana! – cogió un dedal y un vaso. Los llenó de agua, a ambos, y después le hizo la pregunta: Dime Teresita, ¿cuál de los dos está más lleno?. ¡Pero si los dos están llenos! Y así es Jesús con nosotros: da igual si tu eres grande o eres pequeño. Interesa si estás lleno del amor de Jesús y de la gracia de Jesús. Jesús con nosotros hace así”.

Cuando en cambio se hacen comparaciones, “se acaba en la amargura y en la envidia. Que es lo que quiere el diablo. Se empieza alabando a Jesús y después, por el camino de la comparación, acabamos en la amargura y en la envidia”. Pero la envidia “arruina la comunidad cristiana” y hace “mucho mal, mucho mal a la comunidad cristiana”.

Fiesta de la Bien Aparecida - Cartel