jueves, 9 de marzo de 2017

Reflexiona cada día

Fue conducido al desierto
6 Marzo, 2017 por Mater Dei 

La temática del desierto en la Biblia tiene fuertes resonancias divinas. En el desierto celebró Israel su alianza con Dios, después del éxodo de Egipto, cerrando así una etapa importante de su historia nómada. Los profetas cantarán al desierto como imagen del primer amor y las primeras fidelidades de la amada Israel hacia su Dios Yahvé. En cambio, sus adulterios hacia Yahvé serán la causa de que Israel sea conducido al destierro, a ese desierto aún mucho más terrible que será la pagana Babilonia. Isaías profetizará, para este Israel desterrado de su Dios, un nuevo desierto engalanado de flores y júbilo por el retorno a su Dios. Juan Bautista anunció en el desierto a Aquel que había de venir a traer un bautismo de conversión.

Y Jesús, llegada la hora suprema del amor, prepara su entrega entrando en el corazón del desierto, volviendo a la intimidad y soledad de aquel primer amor de juventud con que enamoró a su amada Israel. El desierto es el lugar y el modo del amor de Dios. Que tu alma sea un desierto en donde no crezca la vida del pecado o esas malas hierbas de las ambiciones humanas, de los egoísmos, de las excusas y las quejas, de las omisiones, de los defectos consentidos, de los caprichos, de las sensualidades.

Has de entrar por caminos de desierto, de renuncia a ti mismo, si quieres vivir con más lozanía y frescura aquel primer amor con que Dios entró en tu alma desde el bautismo. En esos momentos y situaciones de desierto, en los que parece que Dios se esconde y calla, cuando te sobrepasan los sufrimientos e incomprensiones, cuando no entiendes la voluntad de Dios en tu vida o parece que pierdes la ilusión y el sentido de todo, aprende a oír la voz de ese Dios amado que te invita a entrar en su intimidad y en la espesura de una mayor fidelidad.