sábado, 18 de marzo de 2017

Reflexiona cada día

El silencio de san José
18 Marzo, 2017 por Mater Dei 

La única palabra que la Sagrada Escritura nos ha transmitido de labios de este gran santo fue su silencio. San José calló siempre, sobre todo con el alma, porque vivía junto a la Palabra encarnada. Aquello que eternamente conversaron el Padre y el Hijo en el Espíritu se hizo carne ante él en la Palabra concebida en María.

Así como el seno virginal de María se hizo silencio para acoger a la Palabra así también él debía hacerse silencio para escuchar, en la contemplación, la carne creada de la Palabra increada. José aprendió a vivir en el silencio contemplando en la maternidad de María cómo su carne y su sangre acogían en el silencio de un seno virginal aquella divina Palabra. Silencio de José que tanto me hablas de aceptación de los planes de Dios sobre mi vida y del escondimiento necesario para que sólo Dios sea escuchado.

Cuántas palabras inútiles y ociosas, cuántas críticas, quejas, juicios, cuántas palabras vacías, hirientes y cargadas de egoísmo, desparramo sin ton ni son a lo largo del día. Has de apetecer el silencio no para encapsularte en la celda de tu propio egoísmo narcisista sino para escuchar, acoger y adorar esa Palabra eterna que quiere hacerse carne en tu vida. Pídele a san José que te enseñe y eduque en el silencio como él se dejó enseñar y educar en la escuela del silencio de María.

El mundo busca y apetece el ruido, vive con la sordina de su propia palabra vacía porque no quiere oír a Dios. Tú haz silencio en tu alma, como aquel silencio que reinaba en la creación antes de que el hombre entrara en ella y en el que sólo se escuchaba la conversación de los Tres creándolo todo.