sábado, 5 de agosto de 2017

Reflexiona cada dia

¡Oh Dios, Tú eres mi Dios, por Ti madrugo! (Sal 62,2)
5 Agosto, 2017 por Mater Dei .

La Liturgia de las Horas, comentando este salmo, nos dice: “Madruga por Dios todo el que rechaza las obras de las tinieblas”. Ofrecer al Señor nuestro día a día puede resultarnos un esfuerzo cansino. Tendemos a convertir nuestras jornadas en algo rutinario y monótono, llevados por la inercia de lo cotidiano, olvidando que detrás de cada una de esas tareas y actividades personales se esconde la fuerza de Dios, que sale a nuestro encuentro. Se trata de despertar, cada mañana, con el convencimiento de que no hacemos las cosas en solitario. Ese es el sentido de ofrecer a Dios nuestras obras y nuestro día. La noche es el momento de nuestro descanso; pero, es también el ámbito en que la oscuridad puede atenazar nuestros pensamientos. Es en la noche cuando las dudas y el balance de lo que hemos hecho durante el día, puede mostrar su rostro más confuso y tentador. Rechazamos las “obras de las tinieblas” cuando al abrir los ojos, en ese nuevo despertar, depositamos nuestra esperanza, no en nuestro solo esfuerzo sino en el poder de Dios, que nos acompañará en todo momento.
Madrugar por Dios es adelantarnos en el amor. Es vencer nuestra mediocridad ante la apatía o desidia, dando sentido divino a lo que hay en cada jornada. Es abandonarnos, con sentido filial, en los brazos de nuestro Padre Dios, sabiendo que en cada contradicción, en cada dificultad o contratiempo, Él nos ayuda a darle sentido redentor. Nunca estás solo. Aunque te encuentres con el desprecio o la incomprensión, cada alma es la figura entrañable del rostro de Dios, que nos acompaña para vivir, ¡siempre!, junto al cuerpo llagado de Cristo. María, nuestra Madre, siempre estará al pie de su Cruz, de tu cruz. ¡Qué hermoso despertar cada mañana con semejante compañía!