lunes, 8 de mayo de 2017

Reflexiona cada dia

Inclinada hacia las súplicas de sus hijos, ruega por nosotros
7 Mayo, 2017 por Mater Dei.

Cuántas veces, agobiados por los problemas y dificultades de la vida, desanimados y vencidos por el cansancio espiritual y la debilidad de nuestra vida de fe, hemos buscado a alguien en quien desahogar nuestro pesar y dolor. Todos necesitamos unos hombros que nos ayuden a llevar nuestras cargas, un bastón que podamos apretar fuertemente al caminar, un lazarillo que nos guíe en nuestras oscuridades, alguien que nos escuche cuando ya no podemos más y que seque tantas lágrimas que, a veces, nadie ve.

María, acostumbrada a su oficio de Madre con Cristo, sabe muy bien de dolores y necesidades, de oscuridades y apoyos. Ella siempre estuvo ahí, al pie de la Cruz de su Hijo, y sigue estando ahí, al pie de las cruces de todos y cada uno de sus hijos. Ella, que supo acoger tantos deseos del Padre, que supo ser regazo y descanso de san José, que escuchó y cumplió tantos ruegos de su Hijo, ¿cómo no va a inclinarse hacia tu miseria y necesidad, como se inclinó tantas veces ante la debilidad del pequeño Jesús? ¿Crees que puede desentenderse de tu vida esta Madre, que supo acompañar los pasos y balbuceos del Niño Dios de Belén? ¿Puede haber zozobras y pesares de un hijo que no sean zozobras y pesares de una madre?

No dudes en poner junto a esta Madre todo aquello, grande o pequeño, que es fuente de inseguridad, preocupación o angustia en el día a día de tu vida. Verás que nunca te falta esa suave y recia mano de Madre, que tantas veces buscas agarrar. De Ella aprenderás también tú a inclinarte y acoger en tu seno las luchas y afanes de tantos hijos de Dios, que no saben a quién acudir, porque viven sin saber de su Padre Dios. No te canses de aliviar los ruegos y súplicas de ese Cristo, que te mira necesitado en el rostro de tus hermanos los hombres.